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Henry Moore, un renovador de la escultura

Todo un renovador de la escultura, rozando en sus últimos años el abstracto más puro, Henry Moore fue asimilando tendencias hasta desarrollar su propio estilo. Hijo de un miniaturista, cursó sus estudios en Gramar School de Leeds, ejerciendo en 1916 como maestro.

REDACCIÓN / UNO CONTENIDOS
Escultura de Henry Moore

Escultura de Henry Moore

Al año siguiente se alista en el ejército y participa en la I Guerra Mundial sufriendo los efectos de los gases en la batalla de Cambrai. Tras finalizar el conflicto, obtiene una beca para estudiar en la School of Arts de Leeds, concluyendo sus estudios en el Royal College of Art de Londres.

En la capital británica visitó con frecuencia el British Museum y el Museo de Ciencias Naturales, sintiéndose atraído por la escultura arcaica y clásica, así como por las formas naturales. En 1925 obtiene una nueva beca para visitar París, Italia y España, ampliando sus conocimientos artísticos con el estudio de las obras del Renacimiento hasta el último cubismo. Estas influencias serán reelaboradas por Moore para crear un estilo personal cargado de humanismo.

Sus primeras obras están definidas por el arcaísmo y en ellas manifiesta ya sus temas más atractivos, como la figura yacente o la madre con el hijo. Hacia 1935 se sintió atraído por el surrealismo, llevando la figura humana a formas vinculadas con la naturaleza. También se interesó por la abstracción y en las obras de esta década se aprecian influencias de ambos estilos.

Su principal aportación la encontramos en las cavidades que poco a poco se van excavando en sus obras, cavidades que ocuparán un espacio cada vez más importante. Precisamente su etapa madura estará caracterizada por la complementariedad entre forma y espacio. Sus obras tienen una escala monumental, en función de su ubicación generalmente al aire libre.

En Henry Moore vemos como el problema de la forma, unido a un deseo de expresividad era una de sus preocupaciones principales. Desarrolló una escultura fundada en el estudio del arte monumental del pasado-precolombino, egipcio, así como del magistral Miguel Ángel- dando la máxima importancia al tipo de material y al procedimiento técnico empleado.

En algunas de sus obras posteriores a 1930 se acercó más a la abstracción pura, siendo entre sus temas más característicos los derivados de la naturaleza como los objetos biomorfos y las figuras humanas reclinadas que se repetían como una constante. Sus formas escultóricas suponen una verdadera renovación artística que se apoya también en la labor de artistas como: Pevsner, Arp, Gabo, Julio González o Brancusi.