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Joaquín Rodrigo: composiciones eternas

Joaquín Rodrigo (1901-1999) fue un insigne compositor que universalizó el tan afamado Concierto de Aranjuez. Sin lugar a dudas, la mejor herencia de este gran creador ha sido la sensibilidad.

J. M. GUTIÉRREZ FERNÁNDEZ / UNO CONTENIDOS
Joaquín RodrigoNacido en Aranjuez, un 22 de noviembre de 1901, el marqués de los Jardines de Aranjuez ha contribuido a la universalización de la música fuera de las fronteras nacionales. Un siglo XX agradecido y nostálgico por la muerte de este maestro y genio indiscutible de la música, no ha dejado de rendir culto a la particular visión de este músico ciego de nacimiento pero clarividente en sensibilidad y humanidad. Su obra, extendida por el mundo entero, ha recalado en el sentir popular como una muesca insustituible de gracia y esplendor, mimada con extraordinaria ternura por el tiempo.

Estudiando la obra de nuestro compositor, entendemos que detrás de toda creación artística, cohabita la polémica sensiblemente oculta de la emotividad, es decir, no todos los grandes creadores han sabido prolongar a lo largo del tiempo, el único factor que ha hecho estremecerse a la misma emoción de sentir belleza en estado puro: saber llegar al alma humana. Para cumplir este cometido, el compositor no sólo se ha debido proveer en su propia historia dramática, de una riqueza armónica acorde al sentir popular.

Contrariamente, el determinado estilo musical de cualquier creador nos podría parecer a primera vista una generalidad derivada de las corrientes artísticas que influyeron en sus respectivas épocas. Es un grave error llegar a tal conclusión ya que dentro de la monumental lista de grandes compositores, no todos han conseguido conjugar el cariz necesario para llegar al alma del pueblo; Joaquín Rodrigo no solamente afincó una pureza casi animal en ese sentir popular, sino que logró hacer perenne el estremecimiento primero del oyente, gracias al Concierto de Aranjuez retratado en la mística expresión de una gran melodía.

Es en la historia de la música nacional, una de las composiciones más escuchadas de los últimos tiempos, la cual ha logrado trascender a nivel mundial. ¿Qué factores son los que alimentan, a través de la mano del creador, la perennidad de una melodía, incluso de una capacidad musical? Saber tratar la melodía conforme los cánones del alma humana, es la muestra más fidedigna que extraemos de una correcta utilización de la inspiración. Joaquín Rodrigo relataba al respecto que "la mayor inspiración es el trabajo. Claro que también creo en la inspiración, pero lo que sucede es que hay que provocarla, llamarla insistentemente, aunque a veces se demora. Hay ocasiones, cuando no tengo inspiración, en que no quiero componer. Yo llamo a estos periodos de encantamiento. Tienen que tocarme con una varita mágica..." Sus palabras lo dicen todo.

Según estudiosos y apasionados del maestro Rodrigo, en él habitaba la personalidad del músico afincado en el sentir hispano; su música era reflejo de una picaresca heredada del Siglo de Oro español, por medio de destellos fugaces de gracia, armonía y la perspicacia propia de los valores humanos más añejos. El sabor de lo antiguo, la poesía española mística y profunda o el baile español, son condimentos esenciales que impregnan su obra de una original representación de lo tradicional, enmascarado por el sentido fresco y eterno de los nuevos valores de un pueblo. Estos valores se basarían pues en la dramática visión de un mundo retratado en clave de agridulce benignidad del alma o a través de una acritud bella del dolor, deshojado por la delicada parsimonia de la amargura. Según escribía Álvaro Marías, "Quizá por eso su música es ligera pero no banal, es alegre al tiempo que melancólica, es fresca sin ser ingenua... Quizá por eso lo más inmortal de su inmortal música vaya de la mano de las más arraigadas tradiciones hispánicas: la guitarra de Gaspar Sanz, el madrigal, el villancico o la poesía de San Juan de la Cruz..."

El maestro Rodrigo, estimado como uno de los mejores creadores del Siglo XX, no puede ser recordado como un compositor que alcanzó el prestigio con la divulgación mundial de su obra más aclamada: El Concierto de Aranjuez. Esto sería caer en el despropósito ya que, Joaquín Rodrigo, tocó con su obra al completo la gigantesca alma de todo un pueblo.

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