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J. M. GUTIÉRREZ FERNÁNDEZ / UNO CONTENIDOS Giuseppe Verdi (1813-1901) nace en Le Roncole, cerca de Busseto (ducado de Parma). Giuseppino, hijo de campesinos pobres, desarrolla sus estudios de música en la ciudad de Busseto, gracias a la ayuda del comerciante Barezzi. En 1832, el Conservatorio de Milán (hoy día llamado Giuseppe Verdi) rechaza su petición de ingreso debido a su juventud y a que "sus ejercicios no mostraban especiales aptitudes para la música". Es entonces cuando se convierte en discípulo del compositor milanés Vincenzo Lavigna. Cuatro años después estrena en la Scala, y con éxito, su primera ópera, "Oberto conde de San Bonifacio". Al cabo de un año consigue la ayuda de la soprano Giuseppina Strepponi, amante del empresario de la Scala, y recibe así el encargo de la ópera "Nabucco". A cambio, la soprano ostentará el puesto de prima donna. Nabucco se creó en tres meses. Fue un éxito rotundo y se convirtió en el estandarte simbólico del pueblo italiano ante la opresión de Austria, ya que la temática de la ópera se basaba en la cautividad del pueblo judío en Babilonia. Verdi, a partir de sus primeras obras, empieza a fundirse progresivamente con la ideología del romanticismo. Obras como "I Lombardi alla prima crociata" (1843), "Ernani" (1844), "Macbeth" (1847) o "Luisa Miller" (1849) son una buena prueba de ello. Pero es en las óperas "Rigoletto" (1851), "Il trovatore" (1853) y "La Traviata" (1853) donde Verdi se consagra como uno de los autores más populares de la historia universal. Con esta nueva dinámica, Verdi implanta una revolución operística, únicamente comparable a la llevada a cabo por Wagner al otro lado de los Alpes. En su período de madurez, compone "Las Vísperas Sicilianas" (1855), "Simón Boccanegra" (1857), "Un ballo in maschera" (1859), "La forza del destino" (1862) y "Don Carlo" (1867). "Aida" (1871), perteneciente a esta etapa del compositor y estrenada en el Cairo, fue un encargo del virrey de Egipto con motivo de la inauguración del canal de Suez. Pero la culminación de su carrera llega con la composición de la ópera "Réquiem" (1874), la cual fue concebida para recordar la muerte del novelista italiano Alessandro Manzoni. Cabe destacar entre sus creaciones no operísticas la cantata dramática "Inno delle nazioni" (1862) y el "Cuarteto para cuerda en mi menor" (1873), además de un "Te Deum" y otras composiciones religiosas. Verdi alcanza su plenitud musical con su ópera "Otello" (1887), con libreto del italiano Arrigo Boito, tras haber permanecido en silencio durante trece años, después de que compusiera el "Réquiem". Su última obra es la ópera bufa "Falstaff" (1893), otra adaptación de la obra Shakesperiana, distinguida como una ópera cómica de gran calado social. Verdi murió en Milán, el 27 de enero de 1901. Verdi: un visionario de la música
Verdi aportó al género operístico la accesibilidad necesaria para que el pueblo también lo hiciera suyo, y se viera recompensado por el reflejo de su propia amargura. Así pues, con la muerte del compositor no se extinguió el vigor visionario e ideológico de su música. Su forma magistral de humanizar los aspectos oscuros del hombre, tal y como hizo su ídolo Shakespeare, ayudó a que su ópera se convirtiera, ante el mundo, en la revelación portentosa de una originalidad hasta la fecha desconocida.
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