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John William Waterhouse

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Las misteriosas modelos
Las modelos de extrema belleza que aparecen en sus casi más de trescientas obras, al igual que ocurre con otros artistas de su época, viene a ser lo que se ha pasado en denominar "mujeres fatal", que siempre le apasionaron. De Waterhouse se ha dicho que era capaz de crear cuadros con evocadoras composiciones con bellas mujeres e ilusiones de mujeres fatal. Sobre el mismo tema, Anthony Hobson dijo en su día que la creatividad de Waterhouse se inspiraba continuamente a través de sus propios modelos.

Entre sus primeras modelos hay que mencionar a Jessica, su hermana a la que se la puede identificar en cuadros como "Miranda" (1875), "Verano" (1890). Otras de las modelos preferidas por Waterhouse fue su hermanastra Mary, que le sirvió de modelo para una de las cuatro versiones realizadas en el año 1900 sobre el cuadro "La florista" (1900) y también para el cuadro de la serie "Lady of Shalott" (1888). La mujer del pintor, Esther, aparece sólo en contadas ocasiones, y a pesar de ello se cree que forma parte de los cuadros titulados "La florista", y los cuadros sin fechar "La loggia" y "Una joven en Courtyard". Y junto a todas estas mujeres se mezclan otras de las que tan sólo se conoce su nombre gracias a la aportación propia del artista.

Tal es el caso de los dibujos realizados a Miss Muriel Foster, que aparece en el cuadro "Lamia", y cuya semblanza se perfila también en otras pinturas tituladas "Hylas y las ninfas", "Una Sirena", y "Eco y Narciso". Otra de las modelos misteriosas de Waterhouse es el caso de Beatrice Flaxman, de la que se dice fue de las últimas modelos del pintor. Se cree que conoció al maestro en el año 1906, y entre los cuadros en los que se la puede reconocer están "Ofelia", "Vanidad", o "I am half-sick of Shadows, said The Lady of Shalott". La larga cabellera pelirroja de Flaxman demuestra el gusto de Waterhouse por este tipo de cabellos, lo que en muchas ocasiones ha dado lugar a la confusión de muchas modelos a través de los dibujos de estudio realizados por él. En estos casos ha resultado imposible diferenciar a unas de otras, ya que en la mayor parte de las ocasiones sólo se las representa a través de sus cabellos.

"Estoy cansada de las sombras" dijo Lady of Shalott
Representa uno de los temas artúricos en los que se implica como protagonistas a Elena y a Lanzarote. La historia habla de Elena, una doncella recluida en la torre de Escalot, castillo situado entre Camelot y Winchester, y condenada a tejer un tapiz con los hechos de los caballeros artúricos, a los que solamente puede ver a través de un espejo. La leyenda habla del enamoramiento hacia Lanzarote una noche antes de un torneo y la suplica de que llevara un pedazo de su vestido en un torneo.

Un mes más tarde cuando Elena le visitó y le confesó su amor, Lanzarote la rechazó confesándole sus amores por otra dama (Ginebra). Tras el desengaño, Elena le jura que se dejará morir. Poco tiempo después apareció sobre una barca por el río que fluía hacia Camelot. Junto a ella reposaban unas cartas en las que explicaba a los caballeros de la Mesa Redonda que moría por amar lealmente a Lanzarote.

Desde el punto de vista iconográfico, el lienzo representa fielmente el poema victoriano de Lord Alfred Tennyson (1809-1892), titulado "The Lady of Shalott". Waterhouse optó por presentar en este lienzo, el comienzo del final desdichado de la doncella. Cansada de su vida y de la condena a tejer, la doncella se reclina pensando "estoy harta de las sombras". Waterhouse refleja el momento anterior a que Lanzarote pase cerca de la torre y ella lo vea. Este cuadro es uno de la serie sobre el tema. Los anteriores fueron realizados en 1888 y 1894, en los que se representan los pasajes siguientes al final trágico de la doncella. En este caso, la dama representada es Beatriz Flaxman, modelo de Waterhouse desde el año 1906.

La escena se desarrolla dentro de una completa composición cerrada a través de la ventana geminada y oval cuyo perfil se une con el de la cabeza y espalda de Elena. Tan sólo se abre hacia la zona del telar, simbolizando la condena de la joven doncella en su torre. Como en la época de los grandes maestros, Botticelli o Gozzoli, Mantegna o Carpaccio, la luz se cuida para vivir en íntima comunión con el mensaje narrativo del cuadro en general. La ventana emana la luz de la que se alimenta la escena interior, semejando, también, en cierto modo al proceso realizado por los maestros flamencos.

La simbología, elemento principal en los cuadros de los prerrafaelistas, que utilizan el sentimiento y la narrativa cuidando del color. Waterhouse ha optado en esta ocasión por el rojo ardiente del vestido de Elena, para unirlo simbólicamente con el color del escudo de armas de su familia.