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Predecir el clima

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Hay otro acontecimiento histórico, de mucha más trascendencia para la humanidad, en el que el tiempo atmosférico desempeñó un papel fundamental. Pero esta vez fue la ausencia inusual de temporales en un océano y en una época del año en que suelen ocasionar efectos desoladores. Se produce en octubre de 1492, cuando tres pequeñas naves de Castilla, al mando del navegante Cristóbal Colón, realizan una plácida travesía del Atlántico por aguas subtropicales y tropicales que les conduce al Caribe, impulsadas por los vientos alisios. Descubrieron América gracias a que el viaje se desarrolló a favor de la circulación en torno al anticiclón de las Azores, el gran protagonista meteorológico del Descubrimiento. Grandes perturbaciones atmosféricas tropicales, sobre todo los temibles huracanes que asolan la región, suelen ser muy frecuentes y violentos en esa época del año. De haberse encontrado con alguno de ellos la flotilla de Colón, la expedición habría fracasado y la historia hubiera tomado otro rumbo muy diferente.

La tecnología al servicio de la meteorología
La sequía del verano de 1976 estuvo a punto de colapsar la agricultura de países como Francia y el Reino Unido, naciones de gran amplitud de recursos técnico-industriales. Lo mismo sucedió en Estados Unidos durante 1988 y se podrían citar decenas de casos en los últimos tiempos. Eso ha hecho que los países más avanzados estén desarrollando costosísimos programas encaminados a reducir el salvajismo de la atmósfera. La mayor parte de los instrumentos modernos, útiles para la interpretación de los fenómenos meteorológicos y la conducta de la atmósfera de la Tierra, se forjaron durante el primer tercio del siglo XX. Con ellos se sentaron las bases de la predicción científica del tiempo. Y el núcleo de vanguardia de este movimiento fue la Escuela Meteorológica de Noruega. Todos los servicios meteorológicos más desarrollados, principalmente en Europa y América, se conformaron a los procedimientos operativos de aquella Escuela y aquella época.

El advenimiento de los grandes ordenadores y el desarrollo de las comunicaciones han permitido una poderosa explotación de las virtualidades de aquellos principios. Uno de los programas más importante, que vino a dar la pauta de lo que será la meteorología del mañana, es el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio de Reading, cerca de Londres. Allí, en los primeros años de la década de los 80 se instaló uno de los ordenadores más poderosos de la informática de la época. A esta poderosa central tienen acceso, mediante terminales de teleproceso, la mayor parte de los países desarrollados, entre los que figura España. Sus informaciones se distribuyen a una velocidad superior a la de la luz. Con el ordenador de Reading se puede predecir el tiempo atmosférico, con toda fiabilidad, por un período de cinco días como mínimo. Y estas predicciones significan dinero, mucho dinero. Se calcula que el Centro Reading procura a la economía europea un beneficio de cientos de miles de millones, esencialmente en agricultura y en el sector de obras públicas.

Instituto Nacional de Meteorología
La Península Ibérica se encuentra en una encrucijada meteorológica, afectada por la influencia conjunta de las circulaciones subtropical y polar, del Mediterráneo y de una orografía complicada. Todo ello le hace ser el escenario natural de una serie de fenómenos meteorológicos violentos de consecuencias a veces catastróficas, por lo que se le ha dado gran importancia desde hace siglos al estudio de estos fenómenos.

Actualmente, el organismo encargado de gestionar y coordinar todo tipo de actividades meteorológicas en España es el Instituto Nacional de Meteorología (INM), dependiente del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Realiza fundamentalmente pronósticos meteorológicos a muy distintos plazos y estudios climáticos en los que el instituto emplea la mayor parte de sus recursos. El INM está efectuando actualmente un gran esfuerzo innovador para poder ofrecer predicciones meteorológicas de alta calidad a los sectores sociales que las reclaman cada vez de forma más exigente.

Este organismo nació prácticamente para cubrir las necesidades de la aviación civil y militar, y de hecho, dependió del Ejército del Aire hasta 1978 en que pasó al Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Desde esta última fecha, el Instituto Nacional de Meteorología no ha cesado de crecer y se está creando una importante clientela civil. Entre los nuevos sectores interesados en disponer de una buena información meteorológica se encuentra la agricultura, sector para el que el conocimiento de la predicción de heladas, aguaceros o sequías es fundamental; otros sectores interesados son el turismo, medio ambiente, recursos naturales, transporte, compañías eléctricas...