Energía solar, una alternativa inteligente

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Calienta el suelo, los mares y el aire; condiciona las corrientes oceánicas y el ciclo hidrológico, y da vida a las plantas y a los árboles. La radiación solar es la gran fuente de energía del pasado, del presente y del futuro. Esta energía de todos los tiempos se ha ganado el calificativo de "energía del futuro" porque se empleará de forma creciente para satisfacer las necesidades energéticas de toda la humanidad. En el próximo siglo, sólo competirán con ella los reactores nucleares, objeto de rechazo por los sectores ecologistas, y los sistemas de fusión termonuclear, todavía en vías de investigación. |
LUIS DEL VAL / SCD PRESS
FOTOPILAS Las fotopilas sirven principalmente para obtener corriente en lugares aislados. Los prototipos de vehículos solares pueden desplazarse gracias a una batería de células fotosensibles colocadas en la carrocería. Con el descenso de los costes de producción de las fotopilas, la utilización de la energía solar será cada vez más importante. |
Así funciona la energía del futuro
Desde hace 6.000 millones de años, el Sol produce calor y luz. Sus características le convierten en un astro de vital importancia para nuestro planeta. Esa gran esfera incandescente fue la única fuente de energía para el hombre al principio de los tiempos. Después, con la aceleración del progreso técnico, llegó un vertiginoso aumento del consumo de otros recursos como el carbón, el petróleo o el gas natural, agentes contaminantes y para nada inagotables que pronto precisaron la búsqueda de alternativas limpias y renovables. Entre estas alternativas se encuentra la vuelta al aprovechamiento de la fuerza solar pero, eso sí, con unas nuevas y más modernas técnicas de obtención energética.
Aprovechamiento
De la radiación solar total, solamente dos millonésimas partes llegan a la atmósfera terrestre. Pero de esta radiación dirigida a nuestro planeta poco más de la mitad incide efectivamente en la superficie de la tierra. En los niveles superiores de la atmósfera se elimina la mayor parte de la radiación ultravioleta, mientras que la tercera parte de la radiación es devuelta al espacio por reflexión, difusión y refracción y además, una parte queda absorbida por el vapor de agua y otros componentes de la atmósfera.
Por otra parte, la energía solar no llega de manera uniforme a la Tierra: la estación del año, la hora del día, la altitud, etc., son factores que hacen variar la radiación que absorbe la superficie terrestre. El aprovechamiento energético del Sol presenta una serie de ventajas frente a otros tipos de energías, como es su carácter de gratuita e inagotable a escala humana -ya que se calcula que la vida del Sol se prolongará durante otros 6.000 millones de años-. Sin embargo, la energía solar presenta serios problemas para su explotación. En primer lugar, la radiación solar llega de forma dispersa e inconstante, especialmente al no disponer en la actualidad de un sistema eficaz de almacenamiento de energía. En segundo lugar, para utilizar a gran escala la energía solar son necesarios sistemas de captación de gran superficie, lo cual influye en su coste. Además, los componentes necesarios son todavía caros.
 Producción de agua caliente
La vía térmica
Este primer camino para el aprovechamiento de la energía solar consiste básicamente en la absorción de la energía solar y su transformación posterior en calor. Su principal ventaja descansa en el alto rendimiento de transformación, hasta un 65% de radiación da energía calorífica. La desventaja, en cambio, radica en el hecho de que únicamente es utilizable la radiación solar directa. Por eso, la utilización de instalaciones termo-solares se limita a regiones con índices de radiación directa elevada.
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