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Los límites éticos de la ciencia

Desde que comenzaran los experimentos de clonación con plantas y animales hasta la fecha, la ciencia ha dado un salto cualitativo espectacular. El avance ha sido innegable y se contempla como muy cercana la clonación de seres humanos tras la clonación de la oveja Dolly en Edimburgo en 1987. Esta posibilidad ha abierto un debate sobre hasta dónde puede llegar la ciencia. ¿Es lícito clonar seres humanos? ¿Debe tener la ciencia como límite la ética?

REDACCIÓN / UNO CONTENIDOS
ADN
¿Es lícito clonar seres humanos? ¿Debe ser la ética el límite de la ciencia?
El intento de obtener seres vivos viables a partir de células somáticas lleva bastante tiempo en la mente de los científicos. Sin embargo, los experimentos llevados a cabo nunca habían dado resultados satisfactorios. Como mucho, se habían conseguido renacuajos insertando núcleos de células embrionarias de anfibios en sustitución del núcleo original del óvulo, pero no se había conseguido que se llegara a desarrollar un ejemplar adulto.

La clonación de la oveja Dolly y la posible clonación humana, en un futuro relativamente próximo, ha levantado comentarios de todas clases. En el caso de la aplicación a los animales, las mayores críticas se han dirigido contra la disminución de la biodiversidad de las especies clonadas. Puede que se obtuviera un ganado cuya producción de leche o carne fuera de gran calidad, pero sería a costa de tener una población muy homogénea, que podría sucumbir por completo ante una epidemia, pues ésta afectaría por igual a todos los ejemplares.

Dicha aplicación puede resultar problemática también desde el punto de vista comercial, ya que implica la manipulación de embriones y una menor supervivencia de éstos que en las técnicas de fecundación in vitro que se realizan en el ganado.

Respecto a la clonación humana, la opinión de muchos médicos es firme: técnicamente es posible, aunque parece una aberración carente de utilidad técnica.

Si se pretende recuperar a una persona fallecida, no se obtendría más que a una persona distinta, aunque físicamente idéntica al fallecido, como un hermano gemelo nacido más tarde. La nueva persona estaría influida por su propia situación cultural, experiencias, familia, por lo que sería una casualidad que se consiguiera volver a tener un Einstein, un gran deportista, etc., a partir de la clonación de una de sus células.

Deontología
Desde el punto de vista deontológico, se puede argumentar el respeto debido al ser humano en estado embrionario. Si la técnica empleada para la clonación se salda con multitud de fracasos (muertes de seres humanos en estado embrionario), parece no ser aceptable su aplicación hasta que estos fallos se reduzcan a un mínimo tolerable.

Además, como su realización no alcanza ninguna aplicación diagnóstica ni terapéutica, puede que no esté justificada su aplicación médica. Este punto de vista deontológico coincide con las declaraciones realizadas en ámbitos políticos europeos, que remiten a los derechos humanos como fuente para la prohibición de la clonación sobre el hombre.

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