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Hormonas

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  • La hipófisis o pituitaria está situada en una pequeña cavidad ósea de la base del cráneo, inmediatamente después del hipotálamo. Este órgano se encarga de controlar la acción de todas las glándulas de secreción interna. La pituitaria también recibe el nombre de glándula principal, puesto que muchas de las once hormonas que segrega controlan la acción de otras glándulas endocrinas. Está formada por dos lóbulos: el posterior, que segrega la hormona llamada oxitocina, responsable de las contracciones del útero en el momento del parto y la vasopresina, que provoca la contracción de las arterias y hace aumentar la tensión arterial. La vasopresina también recibe el nombre de antidiurética, puesto que, cuando falta, el individuo elimina grandes cantidades de orina. En cuanto al lóbulo anterior, segrega la hormona del crecimiento. La hipófisis también influye en la producción de espermatozoides o de óvulos; regula el ciclo hormonal, condiciona la actuación de las cápsulas suprarrenales, del tiroides y del paratiroides, etc. Esta glándula realiza un trabajo constante.

  • La glándula tiroides se halla en la base del cuello, justo delante de la tráquea. La hormona que produce estimula el metabolismo en general. También incrementa la sensibilidad en varios órganos, en especial el sistema nervioso central, y tiene un efecto marcado sobre el desarrollo, es decir, en la evolución desde la forma infantil hasta la forma adulta. El tiroides necesita el 20% de yodo que contiene el cuerpo humano. Es una proporción muy elevada, si se tiene en cuenta que esta glándula pesa de 20 a 25 g. La glándula tiroides es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo humano. Es la encargada de regular la utilización del oxígeno en todo el organismo, puesto que la coordinación de las mitocondrias (orgánulos respiratorios de las células) depende de la hormona que segrega la tiroides, o sea, la tiroxina. La tiroxina es esencial para la actividad celular debido a que produce una gran excitabilidad en las mitocondrias. Cuando se produce un exceso o una carencia de tiroxina el cuerpo sufre graves trastornos. Cuando el problema es el hipotiroidismo (falta de producción de la hormona tiroidea), la causa suele ser una alimentación muy pobre en yodo.

  • Las glándulas suprarrenales son dos glándulas endocrinas que se sitúan a modo de caperuza sobre los riñones, sin que tengan ninguna relación con ellos. Producen adrenalina, hormona que transforma la reserva de azúcar del hígado en glucosa para que pueda ser utilizada en forma de energía. Es decir, que el exceso o defecto de glucosa en nuestro cuerpo, depende muy directamente del funcionamiento de las glándulas suprarrenales. La adrenalina es la hormona que regula las emociones. Cuando una persona se enfada, tiene miedo, sufre, etc., esta hormona se vierte en la sangre, y el glucógeno que el hígado tiene en reserva se convierte en glucosa para aportar más energía a las células. El corazón, por su parte, palpitará con más rapidez para hacer que la sangre llegue hasta los músculos en abundancia.

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