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OLGA CHACÓN / UNO CONTENIDOS El planeta más interior del sistema solar es Mercurio. Es un planeta extremo en el sentido de que las temperaturas diurnas pueden alcanzar la temperatura a la que el zinc se derrite, es decir unos 427 grados centígrados, mientras que por la noche la temperatura desciende vertiginosamente por su carencia de atmósfera. Llama poderosamente la atención que este planeta tan sólo tarde 88 días en dar la vuelta al Sol, frente a los 365 días y 6 horas que tarda el nuestro. Venus, a pesar de su bello nombre heredado de una diosa, sorprende no precisamente por su beldad. Comparte con la Tierra características como tamaños y masa, pero otras propiedades de este planeta -seco y excesivamente caluroso, casi infernal- hacen imposible que se cumplan las expectativas de hallar vida, al menos tal y como la concebimos, puesto que bajo las nubes de ácido sulfúrico, Venus sufre unas temperaturas superiores a los 450 grados centígrados. La Tierra, al contrario que el resto de planetas, al menos de nuestro sistema, está abarrotado de vida. Quizá por la prudente distancia a la que nos hallamos del Sol. De hecho, las características del planeta donde vivimos -donde se calcula que la vida se originó a lo sumo, en formas macroscópicas, aproximadamente hace unos 600 millones de años- ha hecho afirmar rotundamente al bioquímico español Juan Oró: "en el Sistema Solar estamos solos". El planeta rojo
Incluso la palabra "marcianos" se ha equiparado con el término "alienígenas" o "vida extraterrestre" durante años y, aún hoy en día, se sigue confundiendo. Marte, en la actualidad, es un planeta desértico e inhóspito que pudo tener agua y vida hace 2.000 millones de años, según el jefe del proyecto espacial Pathfinder, Matt Golombeck, quien estuvo al frente de la misión de exploración del planeta en 1997. La erosión, la arena encontrada, así como las rocas analizadas indican que en Marte hubo agua, y parece posible que si hubo agua, probablemente hubo vida, como sostiene el artículo de Golombeck, que fue publicado en la revista Science. Pero si hubo vida, el experto calcula que debió ser hace 2.000 ó 3.000 años, aunque ésta debió presentarse en forma de organismos unicelulares. La polémica sobre la vida en Marte se vio originada por el hallazgo en 1997 de un meteorito proveniente de este planeta en la Antártida. Según pudieron desvelar los geólogos, la vida que contuvo ese pequeño meteorito se tuvo que formar durante los aproximadamente 10.000 años que permaneció en la Tierra. En 1997, el vehículo Pathfinder que visitó Marte encontró en el terreno algunas superficies erosionadas por el efecto que pueden causar las aguas o ríos en nuestro planeta. Sus cámaras también filmaron derrubios como los que origina en la Tierra las avenidas de las aguas con el paso de los años. Dentro del capítulo de la especulación, este planeta -que ha hechizado a los astrónomos e investigadores espaciales desde el descubrimiento de lo que se tildó de conductos acuíferos y franjas de vegetación- ocasionó todo tipo de comentarios al encontrarse, al parecer, una especie de rostro esculpido en la superficie rugosa del planeta en el que quiso verse una rudimentaria construcción megalítica. Veinte años después, se pudo profundizar sobre estas imágenes captadas por la nave especial Viking gracias a unas técnicas fotográficas más avanzadas, se ha evidenciado que la "cara de Marte" no era sino una simple formación rocosa en la que las luces y sombras habían animado una forma antropomórfica, sugerente, pero irreal. Si Marte tuvo agua y vida algo causó un cambio climático en su superficie que hizo desaparecer todo rastro del líquido. Pese a ello, la comunidad científica sigue investigando. Antes del 2025 se considera probable el envío de una misión tripulada a Marte, que, tras alcanzar la Luna, en 1969, será el segundo gran paso que el hombre dé en su expansión e intento de conocer el Universo. Edward Stone, responsable de las misiones planetarias de la agencia espacial estadounidense, declaró: "los once años de experimentos llevados a cabo en la MIR no han sido suficientes para aclarar cómo afecta la ausencia de gravedad sobre el hombre", quizá por ello, la NASA adelantó que este organismo tiene programado enviar tres nuevos todoterrenos, tres o cuatro veces más grandes y con mayor autonomía que el Pathfinder, al Planeta Rojo con el objetivo de recoger más rocas y posteriormente analizarlas en detalle. Según Stone, las mayores posibilidades de que exista vida fuera de la Tierra se dan en Europa, una de las lunas de Júpiter, ya que se cree que en ella hay un océano líquido. En este sentido, la NASA tiene previsto enviar en el 2003 una misión a Europa para que capte en detalle aspectos de su superficie. Stone, quien coordinó once grupos de científicos en sus estudios sobre Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, declaró que "donde hay agua líquida hay vida", refiriéndose a los últimos descubrimientos que apuntan sobre la existencia de agua en la Luna aunque para corroborarlo sería necesario -tal y como apuntó- volver a alunizar y tomar muestras. (página 1/2) sigue en ...
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