Bajo las aguas marinas se esconde un mundo natural tan espectacular, o más, que el de la superficie terrestre. |
La canción dice que las llaves están en el fondo del mar, pero, además, también parece que en los lechos marinos se esconde un mundo natural lleno de volcanes, cadenas montañosas e interminables valles submarinos que conforman un sorprendente paisaje natural que los científicos, ahora, están empezando a descubrir. La fosa oceánica es una de las zonas más desconocidas de los océanos.
En el fondo del mar
Lejos de la corteza y el talud continental, la profundidad común del fondo marino oscila entre 4.000 y 6.000 metros. Las regiones centrales de los océanos suelen estar cubiertas por el gran sistema de dorsales oceánicas, de modo que las mayores profundidades no se encuentran a la máxima distancia de la costa, como cabría esperar, sino más cerca de tierra firme.
Menos del dos por ciento del fondo oceánico se encuentra a profundidades superiores a 6.000 metros, pero esta superficie relativamente pequeña comprende algunas fosas notables. ¿Qué son las fosas? Son valles estrechos que llaman la atención por su longitud, por su continuidad y por su enorme profundidad. Son accidentes de pendientes muy acusadas, con fondos ricos en sedimentos, y más o menos, paralelos al borde de algunos continentes. Casi todos se encuentran en el borde occidental del océano Pacífico.
Está comprobado que las mayores profundidades marinas se encuentran en estas fosas oceánicas. La más profunda de todas las conocidas (y el punto más profundo de la Tierra) es la llamada fosa Challenger, en la fosa de las Marianas. Con una profundidad de 11.034 metros, supera los 8.848 metros de altura del monte Everest.
El agua de las fosas es fría, con una temperatura, por lo general, comprendida entre cero y dos grados centígrados, aunque aumenta lentamente con la profundidad a consecuencia de la presión. Pese a la escasez de oxígeno, las fosas son hábitats de vida marina en los que viven holoturias, anémonas, gusanos poliquetos y algunos moluscos y crustáceos.
La formación de las fosas se produce cuando una placa oceánica choca con una placa continental. En este caso, la primera, más densa, se sumerge por debajo de la segunda y forma una fosa en el mar a la vez que una cadena montañosa volcánica en tierra. Se cree que los Andes se formaron hace unos 80 millones de años de esta manera.
Estudios relativamente modernos
Las profundidades marinas se han investigado con precisión sólo desde tiempos relativamente recientes; sigue siendo un dominio bastante inexplorado en comparación con otras áreas de la investigación geológica. En cuanto a las primeras investigaciones del fondo marino, éstas se llevaron a cabo debido a la necesidad de sondeos precisos para la instalación de cables de telégrafo submarinos.
El moderno estudio científico de las profundidades marinas dio comienzo cuando el científico francés Pierre Simon de Laplace, calculó la profundidad media del océano Atlántico basándose en los registros del movimiento de la marea en las costas brasileñas y africanas. Determinó que esta profundidad era de unos 4.000 metros, y sondeos posteriores probaron que era un valor bastante preciso.
Tecnología actual
Actualmente, varios países utilizan sumergibles tripulados para la exploración de las profundidades marinas. Entre ellos está el Alvin, estadounidense, que puede sumergirse hasta 3.600 metros y que está equipado con luces submarinas, cámaras, un sistema de televisión y un manipulador mecánico para recoger muestras del fondo. También se usan robots sumergibles. Uno de ellos, llamado Argo, capaz de descender hasta 6.000 metros, fue usado en 1985 para localizar los restos del Titanic; un robot menor, llamado Jason, sirvió para explorar el barco naufragado.
En definitiva, cuando hablamos del fondo marino, nos estamos refiriendo a un gran desconocido, que poco a poco la tecnología nos esta descubriendo, y que algún día tendremos el placer de conocer en su totalidad.