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Las fuerzas invisibles del viento: riesgos y precauciones

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El viento es el fenómeno meteorológico causado por el movimiento del aire cuando se desplaza desde una zona de altas presiones a otra de bajas presiones. Es un elemento aliado del hombre desde tiempo inmemorial: ahí está la navegación a vela, los molinos... y, modernamente, las centrales eólicas que producen energía barata y ecológica. Desde niños, el viento nos fascina con sus juegos de prestidigitación, embobándonos el perezoso paseo de las nubes o el caprichoso dibujo de las hojas al caer; o las risas cuando le levanta la falda a la chica de delante o le vuela el peluquín al hombre trajeado de la esquina. |
DAVID LLUCH / UNO CONTENIDOS
El viento limpia el ambiente al arrastrar microbios y polución, es imprescindible para la polinización de algunas plantas, sana cuando es cálido y seco, refresca cuando viene del mar y nos aproxima el aroma de las flores. Pero en ocasiones puede llegar a ser el peor enemigo del hombre. Debido a la rotación de la Tierra, que determina la fuerza de Coriolis, a gran escala los vientos son desviados a la derecha en el hemisferio norte y a la izquierda en el sur, y a nivel más local su dirección y velocidad están relacionadas con la circulación atmosférica a escala del globo, en concreto por la disposición de los cinturones de altas y bajas presiones.
Algo que parece tan sencillo de explicar, aún sigue resultando un enigma para la ciencia. Resulta imposible en pleno año 2000 realizar predicciones sobre su comportamiento a medio y largo plazo. El viento es tan dueño y señor de sus movimientos, como lo era en tiempos de la Grecia y Roma clásicas, cuando era venerado como un sagrado y poderoso Dios, y hoy día es uno de los pocos bastiones de la naturaleza que el hombre, con todos sus malabarismos técnicos, no ha podido controlar. Se trata, más concretamente de las llamadas fuerzas invisibles del viento: huracanes, ciclones, tempestades, turbulencias...
Huracanes
De todos estos, sin lugar a dudas, el más devastador y frecuente es el huracán. Los huracanes, en realidad, no son más que tempestades violentas en las que la velocidad del viento sobrepasa los 117 Km./h. Se suelen dar en zonas costeras del Mar del Caribe y el Océano Índico, aunque a veces reúnen fuerza suficiente como para desplazar sus fuertes rachas de viento hacia zonas del interior. También otros puntos del globo como el Mar Mediterráneo o las costas asiáticas y americanas del Pacífico son, esporádicamente, azotados por estos fenómenos meteorológicos; no obstante en estos casos suelen presentarse con menor virulencia. Pero no sólo los huracanes pueden resultar incontrolables y devastadores.
Una manifestación particular de estas fuerzas invisibles del viento es el ciclón. Se trata de una perturbación atmosférica que se suele dar acompañada de un empeoramiento generalizado del tiempo. Esporádico habitante de las zonas de bajas presiones, el ciclón es una especie de vasto torbellino en torno al cual giran vientos de más de 100 Km./h y que concentra en su seno frentes tormentosos que conllevan abundantes y violentas precipitaciones. También los tornados son manifestaciones violentas del viento. Estos fenómenos, abundantes sobretodo en Norteamérica, se corresponden a un movimiento del viento en forma de turbina muy violento y de radio muy corto (100 m aproximadamente).
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