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La velocidad del viento alcanza a veces los 400 Km./h y arrastra multitud de objetos de considerable peso, causando estragos regularmente en las llanuras del Missisippi. La inestabilidad es debida a la llegada del aire frío de las montañas próximas sobre el aire tropical muy cálido de las llanuras meridionales del valle del Missisippi. Un último fenómeno importante son las llamadas turbulencias. La velocidad del viento puede sufrir oscilaciones muy rápidas (20 ó 25 por minuto). El conjunto de torbellinos a todas las escalas de la atmósfera constituye la "turbulencia atmosférica", que si bien no nos afecta demasiado en la superficie terrestre, puede resultar especialmente peligrosa en cotas más altas, por lo cual afecta sobretodo al tráfico aéreo. Las turbulencias se deben fundamentalmente a tres factores: el frotamiento del aire con el relieve terrestre, la convección térmica que provoca que masas de aire caliente asciendan rápidamente y a las perturbaciones ciclónicas.
¿Cómo protegerse de estas turbulencias meteorológicas?
Ante las graves consecuencias y frecuencia de estos fenómenos meteorológicos, la Cruz Roja ha diseñado un plan universal de medidas para prevenirnos contra posibles accidentes en caso de encontrarnos en una situación de emergencia causada por alguno de estos agentes. Es importante tenerlo en cuenta porque desmiente viejos mitos, y añade puntos que, quizá de tan obvios, no se tienen en cuenta a la hora de tomar las precauciones debidas. En primer lugar, recordar que no se debe abandonar jamás la vivienda propia, a menos que las autoridades lo aconsejen explícitamente.
En cualquier caso se debe asegurar la vivienda contra las fuertes rachas de viento: instalar contraventanas, meter en la casa todos los muebles y accesorios domésticos que haya en jardines, terrazas..., podar las ramas más endebles de los árboles, etc. En caso de que no haya más remedio que desalojar, la operación se debe realizar sin apresuramientos, respetando siempre las siguientes medidas de seguridad:
- Seleccionar con anticipación uno o varios lugares seguros donde ir.
- Tener a mano los números de teléfono de estos lugares, así como mapas de carreteras para acceder a ellos. Diseñar rutas alternativas por si las comunicaciones estuvieran bloqueadas.
- Atentos a las noticias locales para posibles informaciones de interés.
- Reunir un botiquín de suministros que contenga: botiquín de primeros auxilios y medicamentos esenciales, comida enlatada y abrelatas, agua, ropa impermeable y mantas, radio y linterna (a pilas).
Una última e importante advertencia: hay que saber que tras el "ojo" del huracán no se debe confiar uno en que el peligro ya ha pasado, pues tras éste pueden darse vientos de dirección contraria (mucho más devastadores), tornados e incluso fuertes tormentas.
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Los peligrosos y devastadores huracanes