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El legado de la Institución Libre de Enseñanza

La Institución Libre de Enseñanza (ILE) fue un establecimiento educativo poco convencional creado en 1876 por un grupo de catedráticos contestatarios. Para ellos esta institución debía mantenerse ajena a todo espíritu e interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político. Proclamaría tan solo el principio de la libertad e inviolabilidad de la ciencia y de la independencia de su indagación y exposición respecto de cualquiera otra autoridad que la de la propia conciencia del profesor, único responsable de sus doctrinas.

PILAR MUÑOZ / UNO CONTENIDOS
Francisco Giner de los RíosEntre sus pupilos más notables se encontraban Lorca, Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Buñuel o Miguel de Unamuno. Hoy en día los ideales de la ILE sobreviven gracias a la publicación de su boletín y al interés de sus actuales miembros por convertirla en un centro de reflexión sobre cultura, educación y sociedad.

La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral.

Su empeño les llevó a proseguir su tarea educadora al margen de los centros universitarios del Estado, mediante la creación de un establecimiento educativo privado, cuyas primeras experiencias se orientaron hacia la enseñanza universitaria y, después, a la educación primaria y secundaria. En el proyecto participaron Joaquín Costa, Augusto Gonzáles de Linares, Hermenegildo Giner, Federico Rubio y otras personalidades comprometidas en la renovación educativa, cultural y social.

Las líneas pedagógicas que definirán a esta institución serán la formación de hombres útiles a la sociedad, pero sobre todo hombres capaces de concebir un ideal; la coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; y el racionalismo, la libertad de cátedra y de investigación, así como la libertad de textos y supresión de los exámenes memorísticos. En una palabra, una escuela activa, neutra y no dogmática, basada en el método científico, que abarca toda la vida del hombre y que pretende la formación de hombres completos, abiertos a todos los ámbitos del saber humano.

A partir de 1881 empezaron a formar parte del cuerpo docente de la Institución profesores formados en ella (Manuel Bartolomé Cossío, que sucederá a Giner al frente de la ILE, Ricardo Rubio, Pedro Blanco, Ángel do Rego, José Ontañón o Pedro Jiménez-Landi, entre otros), cuya labor afianzará el proyecto institucionista y garantizará su continuidad.

Desde 1876 hasta la guerra civil de 1936, la ILE se convirtió en el centro de gravedad de toda una época de la cultura española y en un cauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera de las fronteras españolas. Bajo la influencia de Giner y la Institución se emprendieron desde organismos públicos importantes reformas en los terrenos jurídico, educativo y social, y se crearon instituciones como el Museo Pedagógico, y la Junta para Ampliación de Estudios, de la que dependían el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales o la Residencia de Estudiantes.

En torno a la Junta y al Museo cristalizaron desde 1907 y hasta 1936 intentos de reforma científica y educativa que dieron lugar a iniciativas pioneras, entre ellas el Instituto Escuela, las pensiones para ampliar estudios en el extranjero, las colonias escolares de vacaciones, la Universidad Internacional de verano o las misiones pedagógicas, que se realizaron únicamente durante la Segunda República.

Tras la muerte de su principal inspirador, en 1915, se crea la Fundación Francisco Giner de los Ríos, exactamente el 14 de junio de 1916, con el encargo de velar por el patrimonio de la Institución y proseguir con la tarea educadora iniciada por el maestro. La guerra civil de 1936 y la posterior proscripción de la Institución, con confiscación de sus bienes, supusieron un largo paréntesis para sus actividades en España, aunque el proyecto continuó alentando en la labor desarrollada en diversos países por institucionistas exiliados.

Tras la entrada en vigor de la Constitución de 1978, la Fundación recuperó su patrimonio y su plena capacidad de acción. Desde entonces, ha reanudado las actividades, desplegando sus esfuerzos en tres líneas de actuación. La primera de ellas consiste en la publicación del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza como revista de ideas y cultura, recuperando su carácter vertebrador de la actividad de la Fundación y potenciando la atención a los problemas educativos. La reconstrucción de su biblioteca y su fondo documental, imprescindibles para el estudio de la renovación pedagógica en la España del siglo XX, son su segundo objetivo. En esta línea, la Fundación participa, como centro piloto, en el Archivo Virtual de Edad de Plata de la cultura española contemporánea (1868-1936), dirigido a preservar y difundir, a través de Internet, los testimonios documentales de la cultura de este crucial período.

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