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Cucharitas de plata, joyas de sangre azul

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Aunque se desconoce el origen preciso de la afición por coleccionar cucharitas de plata, estos cubiertos representaron en su mayoría símbolos de los grandes acontecimientos de las familias reales europeas. Algunas son verdaderas obras de arte, piezas únicas, joyas de gran valor. Otras son el recuerdo de un lugar o un regalo de muy buen gusto. |
LUCÍA HUÉLAMO / UNO CONTENIDOS
Algunas son verdaderas obras de arte, piezas únicas, joyas de gran valor. | En el siglo XVI, la aristocracia europea acostumbraba a guardar en sus vitrinas símbolos domésticos que representaban momentos importantes de los acontecimientos vitales de las familias de sangre azul: los nacimientos, los bautizos, las comuniones, las bodas, los funerales. Reinas, princesas, duquesas y marquesas solían encargarse de esta esmerada tarea de colección y salvaguarda de los símbolos de su estirpe. Así, mantenían intactos algunos objetos como el primer vestidito que lució el bebé recién nacido en el momento del bautizo, los primeros pendientes, los broches, los camafeos y los colgantes. En los joyeros de las grandes damas no faltaban valiosos recuerdos de la primera comunión, del primer baile al cumplir la mayoría de edad, del primer regalo del noviazgo. Entre estos objetos, uno especialmente valorado eran las cucharitas de plata.
Las cucharitas de plata no sólo constituían útiles y valoradas posesiones, sino que a menudo se ofrecían como regalos en los momentos familiares más especiales, que se pasaban de generación en generación. La mayoría de las cucharitas llevaban grabadas iniciales, escudos, blasones, o símbolos que representaban iconos religiosos, personas concretas, clanes familiares o momentos históricos. Estos peculiares y artesanales grabados solían imprimirse en el extremo final del cubierto, bien de uno solo o bien de toda una sofisticada y completa cubertería fabricada con los más caros y nobles materiales al uso.
Caprichos de coleccionistas, souvenirs o regalos de buen gusto
Es por esto que muchos de estos delicados cubiertos -las cucharitas infantiles, las del té o las del café- se han convertido hoy en objetos perseguidos por los más caprichosos coleccionistas y aficionados a los objetos antiguos. Las cucharitas de plata originales representan épocas y acontecimientos históricos. Su precio puede ser incalculable o tan sólo accesible a una minoría de gran poder adquisitivo. Otras son reproducciones de elaboración exclusiva en las platerías y orfebrerías de mayor prestigio y una pieza puede costar a su comprador desde 20.000 hasta 500.000 pesetas. Muchas otras son recuerdos de ciudades o pueblos, sellados con algún motivo típico que identifica a una determinada cultura o geografía y su coste puede oscilar entre las 3.000 y las 15.000 pesetas.
En un viaje o visita de placer por cualquier ciudad del mundo es difícil que, al detenernos en una tienda de souvenirs o de antigüedades, no nos topemos con alguna cucharita de plata, representativa de la historia y del carácter del lugar. Sin la sofisticación de aquellas que guardan la vieja memoria de varias generaciones, estos pequeños cubiertos son siempre un regalo de buen gusto.
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