Museo Quiñones de León: de la prehistoria a lo contemporáneo

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Mujeres en el pazo
Julia Minguillón es una de las pocas muestras femeninas que se adentran en el pazo Quiñones de León. Su obra Sueño es la representación de una maestra que obtuvo en el año 34 la medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Carmen Rodríguez muestra obras de temática religiosa y María del Carmen Corredoyra lega desnudos de carácter intimista.
Al margen de este estilismo costumbrista, expuesto marcadamente por estos autores, el museo también posee obras de artistas que se unieron bajo el movimiento de Renovadores del Arte Gallego. Autodidactas y con un sentimiento nacionalista comprometido, rechazan el folclore como expresión de autenticidad de una tierra. Es su mirada de una rudeza formal que deriva hacia una libertad plástica más allá de academicismos. Son los autores marcados por los aires cosmopolitas de Francia y sus exiliados. Un vanguardismo, el de estos gallegos de los años 20, que no reniega de su propia identidad, pero que les hace huir a territorios de mayor libertad plástica como América.
Son los Renovadores los que toman especial fuerza en el Quiñones de León. Nombres como Carlos Maside, el cual se inició como ilustrador de prensa y que deriva hacia el grabado alemán a la vez que hace expresivo en su obra algo tan externamente desligado como el arte gallego y las corrientes mediterráneas. José Eiroa, Failde, Acuña, Colmeiro integran la aportación escultórica del museo dentro de los Renovadores.
Dentro de la colección del Quiñones hay otra etapa contemporánea con especial representación. Se trata de la que va de la posguerra a los años 70. El costumbrismo deja aquí paso al individualismo. Luis Torras muestra sus escenas paisajísticas con una paleta exaltada, y junto a él, tres acuarelistas gallegos de la segunda mitad de siglo: Paisa Gil, Heredero y Rafael Alonso. No puede faltar la mano de la cual resurgió la cerámica más tradicional de Galicia, de Sargadelos: Isaac Díaz Pardo.
Respecto a los 70, un grupo de artistas aparece en Ourense evocando a Picasso, Bacon Xaime Quessada o José Luis de Dios. Abstracción geométrica o informalismo son los ejes sobre los que se forma este arte.
En los 80 se puede hablar, después de una voluntad creadora férrea, de un arte gallego a nivel internacional. Es aquí donde se dan paso a las propuestas del colectivo Atlántica, que son ampliamente recogidas en el museo. Nombres recientes como Facal, Lamas, Matamoro, Moldes, actualizan el panorama de lo abstracto.
Frente a esta exposición, de lo más reciente, el Quiñones de León no olvida su pasado más emblemático: son las dos salas dedicadas a la Prehistoria y a la Arqueología de Vigo. Útiles del yacimiento de Budiño, sarcófagos medievales o el muestrario de piezas cerámicas de la Cultura Castreña, siglo VI-I a. C., contribuyen a hacer de este museo contemporáneo una reliquia unificadora de todo lo más emblemático y señero de un pueblo con raíces expresivas marcadas.
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