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Musée d'Orsay: el museo de la luz más vanguardista

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Pintura y pasteles
Musée d'OrsayLa estructura del museo parisino goza de diversas fases según categoría. Para las salas de pintura y pasteles se le ha dotado de tres plantas. El orden de la muestra es el sistema de presentación, aunque no se deja de tener en cuenta las corrientes estéticas y la obligación de mantener reunidas algunas grandes colecciones del siglo XX, adquisiciones oficiales realizadas por el Museo de Luxembourg. La planta baja está dedicada a la década de 1870. Los autores que cubren las galerías son de la talla de Ingres, Delacroix y Chassériau. También hay pinturas de Degas en sus inicios, Couture, Gustav Moreau, que aportan los primeros trazos del simbolismo. Destaca la colección del Ángelus de Millet, que evoca las tendencias naturalistas de la escuela de Barbizon. Le siguen artistas como Coubert, Manet y la presencia impresionista va haciéndose cada vez más sólida.

Escultura
Respecto a la escultura, la representación del siglo XIX es esencial por haber caído en el olvido durante cincuenta años. La representación de artistas de la primera mitad de 1800 se ve marcada por escultores como Rude, David d'Angers, Pradier, Préault y Barye. La vía realista la abren Daumier, escultor de vanguardia, y las Celebridades de ente 1831 y 1833. En la galería central se observan las esculturas de Carrier-Belleuse, Cavelier, Cordier, Delaplanche, Dubois, Guillaume, Falguiére y Mercié que ilustran el eclecticismo. Carpeaux aporta los modelos en yeso La danza, procedente de la fachada de la Ópera Garnier.

La escultura de Degas tiene un especial relieve en la Galería de Hauteurs, donde el artista imprime su rigor, al tiempo que Gaugin abre la vía del simbolismo y el primitivismo. Siguiendo la ascensión de salas, la Sala de Fetes destaca por sus mármoles tallados. También la terraza sirve de expositor con monumentos de la Segunda República como si de cuadros vivos se tratara, donde es el realismo su máxima expresión con escenas de obreros y campesinos.

Pero el que realmente ocupa un lugar privilegiado es Rodin, especial expresionista de la escultura. Así, el Orsay se beneficia de cuatro piezas del museo Rodin como son La puerta del infierno o el Balzac, provocando una transformación formal en el centro de arte. Otros autores que cierran la fase escultórica de Orsay son Maillol, Bernard, Bourdelle y Pompon.

La arquitectura y las artes decorativas
La Arquitectura se manifiesta con colecciones permanentes del escenógrafo Richard Peduzzi. Charles Garnier deja su genio arquitectónico en las maquetas y decorados de la sala de la Ópera y Víctor Navlet ofrece una vista aérea de París antes de las transformaciones de Haussmann. El total de proyectos del Museo d'Orsay es de catorce mil con aportaciones también de Eiffel o Gosset.

Las Artes Decorativas encuentran su espacio con obras del eclecticismo de las Exposiciones Universales que se suceden a partir de 1851. El Art Nouveau ocupa su lugar con artistas como Horta, Guinmard o Van de Velde como arquitectos; Chaplet o Carries como ceramistas y Gallé y Lalique como vidrieros.

La fotografía
Respecto a la fotografía, el Museo Orsay es el primero en dedicarle su mirada. Destacan documentos del II Imperio y la III República y las colecciones fotográficas a partir de 1979, que disponen en la actualidad de más de cuarenta y cinco mil obras. En la técnica del retrato destacan Nadar, Charles y Víctor Hugo; en la del paisaje Le Gray, Regnault, Vigier o Shaw; en las escenas animadas es Nègre el principal artista; en fotografía arquitectónica, Baldus o Salzmann; en naturaleza muerta Aubry o Braun. La imaginación y la ficción entran de la mano de los ingleses Lewis Caroll o J.M. Cameron. Tampoco el Museo d'Orsay se olvida de la corriente que hizo que escritores, pintores o grabadores se dedicaran a la fotografía. Es el caso de Zola, Degas, Bonnard o Rivière.

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  • www.musee-orsay.fr