Museos Capitolinos: tesoros bajo llave papal

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Cuando se creía que el mundo era plano, cuando todavía América no era sino una utopía, allá por 1471, nacían, en una de las colinas de Roma, los Museos Capitolinos; una tradición papal que comenzó Sixto IV con una donación de varias piezas de bronce y que luego los siguientes papas continuaron hasta que, hoy en día, les convierte en una de las mayores colecciones de arte antiguo. Y además ubicado en una plaza, la del Campidoglio, que todavía conserva la magia de su creador, Miguel Ángel Buonarroti. |
ÓSCAR GRIFOLL / UNO CONTENIDOS
Hace un año que los Museos Capitolinos reabrieron sus puertas después de tres años de minuciosas restauraciones y una radical reestructuración. Y es que 530 años de vida se dicen rápido, pero demasiadas cosas han ocurrido desde entonces. Por aquel lejano 1471, el Papa Sixto IV inició las colecciones de los Museos Capitolinos. Con las aportaciones de los posteriores papas, hoy en día es una de las mejores colecciones de la antigüedad romana y griega. Además muestra arte del antiguo Egipto, así como mosaicos y una más escasa colección de pintura, aunque con cuadros tan míticos como el de "San Juan Bautista", de Caravaggio.
Los Museos Capitolinos se ubican en un lugar casi mágico, entre los palacios de los Conservadores y el Palacio Nuevo y en la plaza de Campidoglio que diseñó el propio Miguel Ángel en honor a la única estatua ecuestre conservada de la antigüedad, del emperador Marco Aurelio.
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