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MÁXIMO SÁNCHEZ / UNO CONTENIDOS Para llegar a A Costa da Morte, como la llaman los gallegos, lo haremos bajando desde A Coruña por la C-552. Las rías de esta zona son pequeñas debido a la cercanía de las montañas, de las que parecen colgar pequeños pueblos como Fisterra, Camariñas o Malpica. La ría de Corme-Laxe, la de Camariñas y la ría de Corcubión dan vida a la Costa de la Muerte. Tierras de misterio
Antes de dirigirnos a Laxe, observando la Ría desde Corme, vemos que su silueta se parece a un monstruo prehistórico con sus fauces abiertas entre la Punta Roncudo y la Punta Insúa. Su cola alargada y cimbreante se adentra en el curso inferior del río Anllóns. Además, alrededor de la ría encontramos una impresionante costa acantilada, granítica y con formas caprichosas que parecen haber sido labradas por la paciente mano de un ser misterioso. Oquedades que se asemejan a pilas de iglesia, nidos como labrados por mil avispas..., todo se une para darle mayor sensación de misterio a este tramo de la Costa de la Muerte Siguiendo el camino por las carreteras locales llegaremos a Laxe, donde destaca la iglesia del siglo XIV, así como su gran playa de fina arena. La ría de Camariñas
La pequeña ría de Camariñas, tras una ancha y brava entrada, viene a morir mezclando sus aguas, mansamente, con las del río Grande. Su desembocadura, el cabo Vilán al norte y la Punta da Barca son los tres vértices del irregular triángulo que enmarca la ría. Dos villas pesqueras presiden esta lengua marina, una al norte, Camariñas, y otra al sur, Muxía. La primera llama la atención por el intenso colorido de sus casas, que orillean unas calles pequeñas e irregulares. En Muxía, villa de calles estrechas y casas de piedra adornadas con molduras de hierro, el faro es sustituido por el santuario de A Virxe da Barca, construido sobre las rocas del litoral frente al mar bravo de la Costa de la Muerte. Aquí se acababa el mundo
Estas dos villas, muy cercanas geográficamente, compiten por la primacía económica de la zona. Mientras Corcubión destaca por su aspecto señorial y su desarrollo pesquero y turístico, Cée se centra en la industria y el comercio. El valle que presiden, como toda la ría, está rodeado de solitarias playas de inolvidable recuerdo. Para terminar, desde Cée por la C-552 llegaremos a Carnota, que es la playa más larga de Galicia y un lugar perfecto para pasar unos días y seguir descubriendo los misterios que encierra la Costa de la Muerte, que nunca dejará de sorprendernos.
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