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Otro símbolo muy característico de la ciudad es el Palacio de Justicia, construido entre 1866 y 1883 por encargo del rey Leopoldo II. Este edificio, realizado por el arquitecto Joseph Poelaert, tiene una cúpula más grande que la de San Pedro del Vaticano.
La ciudad también se caracteriza por sus jardines. En la zona norte, en el barrio de Laeken, se encuentran los jardines botánicos y los invernaderos del Chàteau Royal, llenos de las plantas tropicales traídas del Congo. En este lugar, además, se construyeron dos edificios de estilo oriental, un Pabellón Chino, que alberga una importante colección de porcelana, y una Pagoda japonesa, ambos traídos de la Exposición Universal de París de 1900.
Con motivo de la Exposición Universal celebrada en la ciudad en el año 1958 se conserva el Atomium, construido para dicha ocasión. Este monumento representa una molécula de hierro aumentada 160.000 millones de veces. La estructura del monumento es de acero y el exterior del mismo de aluminio. La altura es de 110 metros y tiene nueve esferas cuya longitud de diámetro es de 18,5 metros.
La Iglesia de Santa Catalina, patrona de los pescadores, fue construida en 1854. Rodeando a esta iglesia se encuentra una plaza adoquinada y los muelles que recuerdan la época en que por la ciudad pasaba el río Senne. En estos muelles, construidos entre 1878 y 1911 se respira el espíritu de la época en que el puerto formaba parte de la ciudad.
La gastronomía belga siempre ha gozado de una importante fama. La carne y el pescado suponen la base de la cocina belga. Las patatas fritas, y el chocolate son alimentos preferidos por los belgas, así como sus conocidos gofres que se han popularizado en todo el mundo. El plato típico son los mosselen (mejillones) que se cocinan con vino blanco y se sirven con una buena ración de patatas. En la ciudad además de la cocina de allí, sus calles están llenas de restaurantes italianos, turcos, americanos, españoles, irlandeses o griegos.
Cerca de Bruselas
El que viaja allí puede recorrer también otros lugares muy cercanos como la ciudad de Brujas. Capital del Flandes occidental, se constituye como una de las ciudades medievales mejor conservadas y tiene un elevado interés turístico y cultural. En ella se puede recorrer a pie sus calles observando la Iglesia de Notre Dame, realizada con ladrillos en el siglo XIII, donde se conserva la obra en mármol de Miguel Angel Buonarroti, "Madona con el niño". También la plaza del mercado, (centro de la ciudad) donde se encuentra una torre de 88 metros de altura llamada Belfort y que se encuentra junto a la lonja.
Una visita a estas ciudades es, sin duda, para todo aquel que las realiza, una oportunidad magnífica para conocer lugares llenos de historia, arte y encanto.