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Nueva Delhi: la capital de los sentidos

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Dejamos la vieja Delhi para adentrarnos en la Delhi inglesa, que comienza con la plaza de Connaught, rodeada de grandes avenidas, que es el centro de la ciudad, donde se encuentran los bancos más importantes y los principales comercios. Esta zona está salpicada de extensos jardines y casas coloniales. Podremos conocer el Parlamento o la actual residencia del Presidente indio que en su día fue habitada por virreyes ingleses.

También podremos visitar el museo Gandhi donde conoceremos todo acerca de la vida de este gran hombre. Y tendremos la posibilidad ver el Museo Nerhu, donde descubriremos a otro gran líder de la India, Teen Murti Marg, artífice de su independencia. Siguiendo el recorrido por esta otra ciudad con aire europeo con grandes avenidas trazadas a escuadra y acotadas por árboles, entramos en Raj Pat que se extiende en dirección al arco conmemorativo de la Primera Guerra Mundial.

Palacios de ensueño
Pocas ciudades como esta para ver monumentos, en Delhi se amontonan palacios, mezquitas, tumbas y templos de diferentes épocas y estilos arquitectónicos, que hacen de la ciudad un lugar donde nunca se cansaran los ojos de posarse. Colores fuertes sorprenderán al visitante que se perderán en un mar rojo sorprendente.

En esta ciudad se descubrirá realmente lo que significa una aglomeración de gente, animales, coches, bicicletas, rickshaw y un largo etcétera. Si se ha llegado hasta aquí para comprar es el sitio ideal, aquí se podrá encontrar cualquier tipo de artesanía de todos los rincones de la India, telas como sedas bordadas en oro, lana, tapices, pashminas. Metales y piedras preciosas como plata, filigranas, alabastro y mármol. Madera de sándalo, ébano o palo de rosa. Y las innumerables especias y los perfumes.

Desde Delhi también se pueden organizar innumerables excursiones que satisfacerán absolutamente el apetito ocioso de cualquiera, por ejemplo se puede hacer alpinismo en el Himalaya o rafting en los ríos de las regiones más septentrionales del país que bajan a su máxima capacidad de agua desde el pico más grande del mundo, el Everest. Y también esquiar en la estación de montaña de Nainital o el Guimarg.

Y si queremos espacios naturales, la reserva de Sariska satisfacerá plenamente este deseo ya que admiraremos enormes extensiones de bosques exóticos y podremos conocer la fauna india entre la que destaca el gran tigre de Bengala.

El Taj Mahal
Por último, no es perdonable dejar atrás Delhi sin recorrer sus alrededores donde se encuentra una de las ocho maravillas del mundo, el Taj Mahal. A unos 200 kilómetros de a capital se encuentra esta joya de mármol blanco, mausoleo que mandó construir el emperador Shah Jahan por amor a su esposa Mumtaj Mahal. También en los alrededores de Delhi se encuentra la "ciudad rosa" o Jaipur que junto con Delhi y Agro forman el "triangulo de oro" de la India.

La India siempre sorprendente se nos acercará más paulatinamente si visitamos en primer lugar Delhi donde se mezcla la cultura del viejo continente y se nos ofrece una imagen de India más suavizada. Esta primera visita nos ayudará a no sufrir el enorme choque que India provoca en sus visitantes principiantes. País de infinidad humana, donde la felicidad y la muerte siempre se puede tocar con los dedos.