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Ibi: la ciudad del juguete y el helado

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Conserva un núcleo histórico de singular belleza en el que se encuentra la mayor parte de su riqueza monumental y patrimonial. Éste está presidido por el monumento emblemático de la ermita de Santa Lucía, punto de partida del recorrido. Desde aquí y bajando las empinadas calles de 'les costeretes' llegamos a la 'Plaça de l'Esglesia' con el edificio parroquial de la 'Transfiguración del Señor' junto a la ermita de San Vicente. En esta misma zona se encuentra el antiguo Ayuntamiento, que alberga el Archivo Histórico Municipal y muy cerca varias mansiones. |
JUAN SALAS / UNO CONTENIDOS
La ciudad de Ibi se haya situada a los pies del monte Teixereta, entre los cerros de Santa Lucía y San Miguel, coronados por sendas ermitas. Pertenece a la comarca alicantina de l'Alcoià y es cabeza de partido judicial. Enclavado en la comarca natural de la Hoya de Castalla está limitada al norte por la Sierra de Onil y Biscoy; al Sur por la Sierra del Maigmó; al Este por la Sierra del Cuartel y Peñarroya y al Oeste por la Sierra de la Algueña y del Reconco. La población actual de Ibi es de 21.194 habitantes y se caracteriza, principalmente, por el estrechamiento de la base y la cúspide. El actual emplazamiento de Ibi ya fue sede de una pequeña civilización ibérica, posiblemente de ahí la palabra Ibi, que correspondería a un vocablo ibérico que significa "zona o lugar entre ríos", hoy los cauces secos de los ríos Les Caixes y la Rambla Gavarnera.
Es conocida como la ciudad del juguete, aunque también destaca en la producción heladera. Ibi estuvo compuesta por varias aldeas en tiempos de la conquista cristiana de la Península. Merced a los pactos contraídos con Jaime I, Zeid Abu Zeit, antiguo rey almohade de Valencia y aliado del monarca aragonés, tomó posesión de este territorio, que fue cedido posteriormente a su yerno Eiximén Pérez d'Arenós. Por medio de un canje pasaron a manos del rey Jaime I. Durante el siglo XIV perteneció a los señores feudales de Cocentaina, Planes y otros, incluso a los mismos monarcas nuevamente, siendo el último de sus propietarios Mosén Francisco Pertussa, quien lo vendió a la vecina localidad de Xixona.
En el año 1578 fue declarada Universidad por Felipe II y, unos años más tarde, en 1629, obtuvo la emancipación definitiva al concedérsele la condición de Villa Real. En el transcurso de la Guerra de Sucesión, los pueblos de la Hoya de Castalla, manifestaron su fidelidad al futuro Rey Felipe V, lo que le valió a Ibi los títulos de Noble, Fiel y Leal. Además se le da el privilegio para que pueda añadir al escudo alguna señal de fidelidad; se colocó el perro.
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