La población alpujarreña de Laujar está orientada hacia el mediodía, mirando a la Sierra de Gádor, y en las estribaciones más secas de Sierra Nevada, en el valle del río Andarax.
La huella andalusí
En Laujar fue asesinado, a manos de los suyos, el rey morisco Aben Humeya. También es la patria de Francisco Villaespesa, el más universal de los poetas almerienses, a quien el pueblo recuerda permanentemente y a él dedica la Biblioteca Municipal, situada en un bellísimo mirador sobre el valle.
El municipio de Laujar exhibe una abundante vegetación donde los almendros, las viñas y los álamos que se alzan en los márgenes del río le confieren una singular belleza: un paisaje abrupto y montañoso. La entrada al municipio es un claro avance de lo que allí nos podemos encontrar; un majestuoso pasillo de árboles centenarios abre el camino hasta la puerta de la Plaza de Toros.
La calle principal de Laujar nos conduce hacia la joya del pueblo, la Plaza Mayor de las Alpujarras, donde el Pilar de los Cuatro Caños, semiescondido a la izquierda del Ayuntamiento, nos aliviará la sed del camino. Allí, muchos son los almerienses que acuden a llenar sus garrafas de agua. En la plaza también encontraremos otras fuentes -levantadas en el siglo XVII- entre las que destacan la de San Blas y la del Pilar de San Antonio. La Plaza Mayor está presidida por la imponente fachada del Ayuntamiento, de estilo barroco, construido en 1792 y coronada por un reloj, una campana de hierro forjado y una veleta.