Los tilos de la Plaza del Arenal Estos árboles tienen una historia especial: fueron plantados por los niños de la escuela de Zaldierna en los primeros años de la década de 1930. Celebraban entonces ya "La fiesta del árbol" y los niños se encargaban de cuidarlos. Hoy la mayoría de aquellos niños ya no están con nosotros y los que quedan son ancianos venerables que nos recuerdan su historia. Hoy en día todavía existen algunos de aquellos tilos. Ya no se pueden abrazar con los dos brazos debido a lo grandes que se han hecho.
La escuela de Zaldierna A pesar de que muchos niños y niñas tenían que perderse días de escuela debido a que eran necesarios en las tareas del campo y con los animales, esta escuela ha dado instrucción durante muchos años a todos los pequeños de Zaldierna. Clase única, desde los más mayores a los más pequeños, compartían un único maestro que les enseñaba. Todos los niños que lo fueron durante la primera mitad del siglo pasado, con edades entre los 6 y los 14 años, pasaron por este edificio -hoy casa particular- para aprender.
El molino de Zaldierna Es el molino otro lugar de importancia para la aldea. Según nos indica Joaquín Giro Miranda en 'Memorias de un pastor riojano. El pan en La Rioja': "A principios de siglo se ha constatado la existencia en la cuenca del río Oja de molinos comunales o de 'adra', voz que significa 'turno' y que Merino y Urrutia cita en las aldeas de Posadas, Azarrulla, Zaldierna, Urdanta, Altuzarra y Ayabarrena, donde se ha sustituido el viejo rodete de piedra o de madera por el de hierro. Al perderse estos molinos en las aldeas tuvieron que moler en Ezcaray y Valgañón, al igual que los vecinos de Zorraquín".
El molino de Zaldierna estaba en sus afueras, a pocos pasos de su salida pasando por delante de la escuela.
La fuente de "El Solano" Hasta que hace muy pocos años Zaldierna no se dotó de unas instalaciones modernas de agua corriente, con unos depósitos en condiciones, lo habitual en la aldea era recoger el agua de las fuentes. En medio de la aldea destaca la fuente de "El solano". Servía para dar de beber a los animales y también a las personas quienes, sobre todo en verano, acudían a ella a llenar los botijos y los barriles de la fresca y rica agua que manaba. Y que también hoy sigue manando.