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Andorra, un paraíso de las compras

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Centro comercial de AndorraComprar, comprar y comprar
Siempre que se va a Andorra se compra o por lo menos se ha recibido el encargo de comprar; complementos como gafas de sol, perfumes, prendas deportivas, bebidas e incluso tabaco han sido los más codiciados desde tiempos inmemoriales. En este aspecto la tradición andorrana, es muy conocida y respetada. La competitividad de los precios se mantiene en la actualidad debido a un nivel de tasas muy bajo. Las tiendas se han especializado para ofrecer un alto nivel de profesionalidad a sus clientes y de ese modo se contribuye a que Andorra sea el mítico universo de las compras originales y exclusivas.

Donde más variación de productos y precios competitivos y de calidad se encuentran son en tiendas como las joyerías, las boticas, las perfumerías, las tiendas de deportes, de antigüedades, de electrónica de modelismo, de productos alimenticios selectos, las dedicadas al vestir y las grandes marcas.

La diferencial calidad y buen precio se mantiene y la calidad se guarda siendo la nota distintiva el trato fundamental con respecto a otros países europeos. Lo cierto es que en las mejores épocas de rebajas de los países de la Unión Europea no se encuentran productos tan buenos y tan baratos como en Andorra.

Unos 4.000 comercios, avalan los años de autoexigencia en la imagen comercial del país. Los horarios permiten disfrutar al máximo de esta actividad. Los grandes almacenes no cierran al medio día, ni los días festivos y los domingos muchos comercios abren por la mañana. Sus horarios son para los grandes almacenes, de 9 h. a 20 h., de lunes a viernes, de 9 h. a 21 h. los sábados y de 9 h. a 19 h. los domingos, y para los almacenes y tiendas de 9 h. a 13 h. y de 16 h. a 20 h. de lunes a sábado y de 9 h. a 13 h. y de 16 h. a 19 h. los domingos.

No es extraño que sea ésta la capital de las compras cuando el horario comercial, la cantidad de tiendas y el precio invitan a ello.

Otro aspecto importante es el acuerdo con la Unión Europea sobre franquicias aduaneras que amplía sustancialmente las cantidades y los valores de los productos comprados en Andorra e importados a países miembros de la Unión.

Al regresar a la Unión Europea pueden llevarse por persona, sin pagar ni aranceles, ni impuestos en la aduana, las cantidades o valores de productos comprados en Andorra. Si no superan los límites establecidos y se trata de productos para uso personal no estarán obligados a declararlos en las aduanas comunitarias. Las cantidades de productos varían en ocasiones según la edad. Las cantidades autorizadas de bebidas alcohólicas, tabaco, café, té, perfumes y aguas de tocador están limitadas y no se toma en cuenta su valor. Las cantidades autorizadas de leche, mantequilla, queso, azúcar dulces y carne, están limitadas y se toma en cuenta su valor. En cambio para los demás productos agrícolas (alimenticios, bebidas y tabaco) o industriales (manufacturados no alimenticios) el límite solo se aplica sobre el valor.

Tiene que declarar a la aduana todos los productos que sobrepasen las franquicias individuales; las franquicias no se pueden acumular en valor, ni entre viajeros. Excepto estas restricciones la actividad comercial en Andorra es más libre que una paloma mensajera. Y casi se puede coincidir en que Andorra es una calle llena de tiendas dispuesta para que el turista vacíe sus bolsillos en ella. No es un tópico el decir que a Andorra se va a comprar si no una realidad que atrae a un determinado grupo de personas y que por lo general, si se trata únicamente de la actividad comercial no suelen permanecer mucho tiempo en la capital.

Los turistas que más suelen ir a vaciar sus bolsillos en Andorra son los franceses y españoles que viven cerca de la frontera y que por norma general pueden ir en unas horas a la capital de Andorra La Vella para pasar el fin de semana y comprar artículos que en las ciudades cercanas están más caros.

La frase sigue siendo cierta en todo momento: Bueno, bonito y barato. El cliente queda contento y el comerciante satisfecho.