No dejéis de visitar la antigua mezquita de los Omeyas, su muralla, de gran interés arqueológico, el Museo Nacional, el Palacio Azem, el Viejo Bazar y, sobre todo perderos por sus calles con toda tranquilidad, pues Siria es un país con una gran seguridad ciudadana. Buscad un hamman (el famoso baño turco) de los que utilizan los sirios, ya que entraréis en un mundo de relajante paz. Las mujeres tenemos escasas posibilidades de visitar la autenticidad de un hamman y tendremos que aceptar un sucedáneo preparado para turistas o abstenernos.
Consejos prácticos y sugerencias culinarias
Para moverte puedes utilizar taxis, no son caros, pero debes siempre pactar el precio antes de iniciar el viaje, con más o menos artístico regateo.
En la capital tienes más posibilidades de degustar el exquisito desayuno sirio, compuesto por queso de cabra, olivas, arroz y verduras variadas. Todo ello lo riegan con un puro y espeso aceite de oliva riquísimo.
En Siria se puede comer muy barato y equilibrado a base de falafels, kebabs, ensaladas y frutas. Tened precaución con las ensaladas, no abuseis de ellas y si no estáis acostumbrados a viajar a países de Oriente, evitadlas. Comed la fruta pelada y el agua embotellada.
Además de café turco beben a todas horas "chai", infusión de té con muchas variedades.
Muy cerca de la capital, camino de Ammán te ofrecen un buen aperitivo acudiendo a Dera, con ruinas romanas en buen estado de conservación
Lugares para visitar
Desde Damasco, si te diriges al Norte encuentras en el camino el Crack de los Caballeros, impresionante fortaleza de las Cruzadas y la bonita ciudad de Hama, famosa por sus norias de madera de la Edad Media.
Por fin llegas a Aleppo, segunda ciudad después de Damasco, con una Ciudadela inolvidable y un zoco digno de dedicarle unas buenas horas para degustar sus "esencias".