La República de Cuba está compuesta por más de cuatro mil isletas, siendo Cuba la mayor de todas. La naturaleza dotó a Cuba de varios grupos montañosos, que si bien no son muy elevados, dan al paisaje mayor belleza y colorido, siendo la principal formación montañosa la Sierra Maestra. A la belleza del paisaje natural de la Sierra Maestra, con sus intensos y variados tonos de verde, se suman las extraordinarias terrazas marinas talladas por las olas del mar en sus faldas calizas, consideradas las más numerosas del planeta. Al pie de la cordillera, sobre el litoral, se observan millones de piedras de atractivos colores, desprendidas de sus picos y pulidas por el mar; en el sonido que producen estas piedras al ser removidas por el oleaje, muchos viajeros han creído escuchar una rara música natural.
En esta hermosa sierra el pico más alto es el Turquino, un bellísimo lugar con profusión de helechos, donde todo, hasta la luz del sol es verde. Los troncos de los árboles y el suelo están cubiertos de una gruesa alfombra de musgos en las distintas tonalidades del verde, otorgando al lugar el aspecto de un paraje encantado. Uno de los lugares más pintorescos y visitados tanto por los cubanos como por los extranjeros es el llamado Santuario del Cobre, un poblado y una cordillera que toman su nombre de la riqueza cuprífera existente en las elevaciones de Sierra Maestra. El Santuario está dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, que fue coronada y bendecida por el Papa Juan Pablo II durante su visita a la isla en 1998.
Estos paisajes son una prueba de la belleza y riqueza natural de que disfruta la isla. En todo el país existe un sistema de áreas protegidas, a través de las cuales se ha logrado detener la desaparición de numerosas especies endémicas de la flora y la fauna.
Turismo ecológico
La isla de Cuba dispone de encantadores lugares ideales para realizar una escapada y disfrutar del turismo ecológico. Soroa es un lugar que se encuentra en plena Sierra del Rosario, en el occidente de Cuba, donde los paisajes tienen un encanto especial para los que desean disfrutar de la naturaleza. Además de las 25.000 hectáreas de flora silvestre que inundan la zona hay un parque de orquídeas que deja atónitos a los visitantes, pues cuenta con 700 especies diferentes, entre ellas 250 cubanas, además de helechos, begonias y aráceas, hasta formar un jardín realmente bello por su policromía. También es abundante la ornito-fauna, por lo que es muy frecuentado por los naturalistas aficionados a la observación de aves y a la fotografía.
El Valle de Viñales es una de las áreas más conocidas y atractivas de la isla. En él contrastan enormemente la altura de sus mogotes y la verticalidad de sus pendientes con las superficies llanas sobre las cuales se erigen. Un rasgo distintivo de Viñales es la cantidad de cuevas existentes que le confieren un gran interés desde el punto de vista espeleológico; se destacan la Cueva del Indio, atravesada por el río San Vicente y la Cueva de José Miguel.
Entre los valles de Cuba, el de Los Ingenios atesora la mayor riqueza histórica y es hoy uno de los baluartes del patrimonio universal. Cercano a la ciudad de Trinidad, es una especie de museo al aire libre donde se conservan con la mayor fidelidad los rasgos de la arquitectura colonial y de los diversos motivos paisajísticos cubanos. En el siglo XIX existían allí numerosas fábricas de azúcar. En la zona hay decenas de sitios arqueológicos, construcciones propias de la industria azucarera y casas solariegas, que conviven con las antiguas leyendas que aún cuentan los pobladores del lugar.