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Viaje al norte de la India

Estás ante el país del Ganges, de los magníficos trenes coloniales, de las máquinas de vapor, de una cultura de cinco mil años, del Taj Mahal, donde aún se pude observar el rastro que los británicos dejaron en las casas coloniales, y si prefieres algo mucho más deportivo el Himalaya te espera silencioso para que lo recorras o lo escales. No lo pienses más y disfruta del país de la luz, el color, las sensaciones y vive inmersa en la cultura hindú.

RAQUEL BASCUÑANA / SCD PRESS
Yaj MahalAntigüedad y modernidad
Podemos comenzar la aventura en el norte por Delhi. Esta ciudad es una elegante capital que entremezcla, en realidad, dos ciudades distintas. La fuerza y el color contrastan con el esplendor de Nueva Delhi que, con sus amplios bulevares, ofrece perspectivas cambiantes de la ciudad-jardín que creara Lutyens. En Delhi puedes encontrar muchos hoteles de lujo de nivel internacional, con confort y calidad para garantizar un buen descanso. Se puede salir a disfrutar de su Fuerte Rojo, la Mezquita de Jama (la más grande de la India), explorar las modernas tiendas y dar un paseo por sus plazas en las que danzantes entretienen a la muchedumbre mientras los adivinos te predicen el futuro. Si durante el día has pasado mucho calor, pronto llega la tarde y empieza a refrescar. Con esta temperatura podremos degustar cualquiera de las muchas combinaciones gastronómicas en uno de los restaurantes de la ciudad mientas escuchamos las melodías del sitar y la vina. Si quieres continuar el viaje hacia otro punto lo puedes hacer puesto que desde Delhi salen trenes hacia otras regiones con bastante frecuencia.

Otra maravilla para disfrutar en el norte es "El triángulo de oro". En esta región se encuentra el Taj Mahal, famoso símbolo de la India ante los ojos de todo el mundo, y también se puede continuar el viaje hacia la antigua ciudad fantasma de Fatehpur Sikri y la exótica ciudad rosa de Jaipur, en Rajasthan. En el Taj Mahal, casi con toda seguridad, te sentirás muy conmovida ante una bella historia de amor. Este edificio fue construido por el amor a una mujer. Dentro se halla el Fuerte Rojo, donde el romántico emperador que lo construyó fue encarcelado por su propio hijo y es posible visitar la habitación donde murió. Desde aquí, el camino nos lleva a Fatehpur Sikri. Los gloriosos palacios y patios mogoles evocan sueños del pasado, sueños de una época dorada, de tragedia y de amor, de harenes, de bellas esposas, de emperadores poderosos, profecías mágicas y potentes hechizos.

Al suroeste de Delhi, en el estado de Madhya Pradesh, se encuentran los templos de Khajuraho donde, con enormes frisos y enormes figuras humanas, se muestra el arte del amor. En ningún otro lugar del mundo se exaltan tan bien los sentimientos y la naturaleza sensual del ser humano.

Udaipur: la magia de los lagos
Más adelante te puedes aventurar hacia la región de Rajasthan de exótica fantasía y poblada durante siglos por los rajputs, una raza de guerreros honrados y valientes que lucharon hasta la muerte por proteger sus tierras. Las fortalezas muestran las cicatrices de la guerra. Puedes alojarte en un palacio de cuentos de hadas a orillas de los hermosos lagos de Udaipur. Desde aquí, la fantasía de "Las mil y una noches" llega hasta el mágico Jaisalmer, una ciudad dorada donde cada edificio irradia el calor del sol. También puedes disfrutar de la majestuosidad de un tigre visto desde la lejanía, montar en camello por el desierto u observar la inmensidad del desierto.

En el norte no podemos, cuanto menos, dejar de visitar y palpar las aguas del Ganges que, según la fe popular, purifica el alma al bañarse en él. En sus orillas podemos disfrutar contemplando numerosas ciudades como Varanasi, Allahabad, Rishikesh y Hardwar. Mezclarse entre las multitudes es una de las experiencias que se pueden vivir en la India. Produce inspiración el ver cómo una de las regiones más antiguas del mundo sigue teniendo tanta viveza y creyentes apasionados. En estas ciudades se pueden observar ceremonias de ofrendas, podemos escuchar himnos y podemos sentir el olor a incienso que sale de los templos.

Otra de las curiosidades del norte son los Himalayas. Son unas casas flotantes construidas en medio de algunos lagos. Estas bellas casas se pueden disfrutar en Cachemira, una fresca ciudad con un verde exuberante. Una se puede relajar en el balcón de uno de los hermosos hoteles de las montañas respirando aire puro y contemplar cómo cae el río en cascada por las montañas. Los antiguos emperadores se dedicaron, con todo su esfuerzo a crear en Cachemira un "paraíso en la tierra". Más tarde fueron los ingleses los que popularizaron las casas flotantes en los tranquilos lagos. Muchas personas hacen excursiones hasta estas casas y allí descansan. Al norte de Shimala se encuentra el valle de Kulu, con magníficos bosques, caudalosos ríos y paseos alfombrados de flores. Hay muchas maravillas, mucho que sentir y que ver. Aquí todo es exótico y desconocido.

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