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Petra: la ciudad enterrada en el desierto

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PetraMás alejados del camino, que penetra en Petra, se encuentra el Monasterio (Al Dir) y el Triclinio del León. Todo este impresionante conjunto arquitectónico de Petra corre, actualmente, el peligro de deterioro, si las autoridades de Jordania no comienzan a establecer las reglas pertinentes para mejorar su conservación.

El monasterio presenta una fachada formada por tres calles principales y dos pisos que se rompen por las grandes columnas de orden corintio romano, sobre fustes lisos. De éste destaca la parte superior de la calle central que se remata con una construcción redondeada, rompiendo el frontón que resultaría de la unión de las partes, de sección rectangular, que la flanquean.

El Tesoro (Al Khazneh)
Descubierto en el año 1812 por Johann Ludwig Burckhardt, sin duda, es el más conocido por los turistas. El templo queda oculto por las altas rocas que, a manera de pasillo, van a desembocar en una pequeña plaza. Dentro de ésta se aprecia su fachada de clara influencia romana, con sus columnas y frontones helenizantes que se complementan con una serie de relieves desgastados por el agua, la lluvia y el sol. A pesar de haber sufrido numerosos terremotos, el tesoro mantiene erguidas sus formas geométricas rompiendo las sinuosas líneas de la arenisca roja.

Hace catorce siglos una serie de temblores ocasionaron graves daños a la antigua capital del reino de los nabateos. Hoy no son ni las fuerzas de la naturaleza ni el Imperio Romano quienes hacen temblar a Petra y a los enamorados de este sitio, inscrito en 1985 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por sus 800 monumentos tallados en arenisca color rosa. Son las legiones de turistas que lo visitan año tras año, cuyo número pasó de 100.000 a fines de los años ochenta a 400.000 seis años después, antes de disminuir levemente por el conflicto árabe-israelí.

Magia y leyenda en el desierto
Jordania es un estado joven y rico en historia. Encrucijada de caminos entre el mar y el desierto, entre Oriente y Occidente. Es un país de infinita belleza, cargado de historia. El valle fértil del Jordán, con sus magníficos corales del mar Rojo y sus no menos relajantes baños saludables hacen de estos valles lugares idílicos donde merece la pena llegar para descansar.

Petra, o la ciudad rosada del desierto, es nuestro destino ideal. En la actualidad, se puede encontrar un tipo de vida moderno en las metrópolis además de una gran oferta cultural, con hoteles de primera categoría, restaurantes con todo tipo de comidas, galerías de arte, centros comerciales y, además, podemos departir con los nómadas y beduinos del desierto con la tranquilidad que produce encontrarse entre iguales.