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Corfú además reluce por sus bellas, azules y limpias aguas y constituye para los pescadores un paraíso natural. Es posible alquilar una barca y bordear toda la costa, el viajero podrá observar las numerosas y pequeñas islas no habitadas, pero con una riquísima fauna. Por último, recordaros que una de las visitas recomendadas en Corfú es la del santuario de Blachernes.
Ítaca
Ítaca es la más legendaria de las islas Jónicas, es la patria de Ulises, el gran héroe al que se refiere Homero en su obra la Odisea. Situada al oeste de Grecia, su extensión es de 96 Km2, y pese a ser una isla pequeña tiene un puerto importante. Pero los encantos de Ítaca se encuentran en el interior, con importantes y ricos yacimientos arqueológicos. En 1953, un terremoto causó grandes daños pero hoy se encuentra totalmente restaurada.
Belleza en el pasado y en el presente
El viajero que decida realizar una escapada a las islas Jónicas debe saber que el clima que estas poseen es prácticamente igual al del Mediterráneo español, aunque en verano soplan vientos cálidos que llegan a ser sofocantes en algunas ocasiones. De este modo los mejores meses para realizar un viaje son abril, mayo o junio.
Si el viajero se acerca a las islas Jónicas buscando un atractivo ruidoso y agitado no lo va a encontrar ya que éstas son un lugar perfecto donde relajarse disfrutando y reflexionando como los grandes filósofos de la época clásica. Cuna de la civilización mediterránea y parte de la europea, la cultura que en las islas Jónicas y sus alrededores se fraguó es parte activa de un esplendor que el visitante podrá palpar en cada roca de las que forman sus montañas. La influencia del mar Jónico y de todas las islas que la rodean fue de tal magnitud que incluso se puso su nombre a uno de los estilos del arte clásico, el estilo jónico, del que todas estas islas están plagados.
Las islas Jónicas constituyen un turismo de sol, arena y playa, pero también un turismo cultural. En las playas de todas estas islas se puede practicar cualquier deporte acuático como: submarinismo, en el que se pueden ver maravillas debajo de las azules playas peces, corales y plantas acuáticas. Tomar una moto acuática e ir a las numerosas islas que pueblan el entorno del Jónico y una vez allí tomar todos los atavíos de buceo para disfrutar debajo de esas espectaculares islas montañosas de bancos de peces, ramajes coloridos, estrellas, caballitos y diminutos animales del mar. Después se puede tranquilamente practicar la pesca y una vez llegado a tierra firme saborear y cocinar ese pescado. Pero además de todas estas aventuras marinas es imprescindible que visitemos todos los monumentos y centros culturales que la rica cultura jónica nos muestra, y que en definitiva es también la de nuestros antepasados ya que se extendió, hace ya muchos siglos, por Europa y el Mediterráneo.