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La Península de La Magdalena
Entre el núcleo urbano y El Sardinero, se extiende un hermoso saliente de tierra asentado entre playas: la Península de la Magdalena. Un espacio natural privilegiado en cuyo alto se erige el Palacio real, elegante residencia de verano que el pueblo de Santander regaló al monarca Alfonso XII a principios de siglo y que éste convirtió en capital del reino durante el estío. El palacio, recuperado por el municipio, es sede en la actualidad de los prestigiosos cursos que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Además, sus instalaciones sirven de marco idóneo para la celebración de congresos. Su apreciable entorno, que acoge un mini-zoo y un parque público con abundante arbolado, compone, frente al mar Cantábrico, la más típica estampa santanderina.
Las huellas del pasado
A Santander se la localiza probablemente como "Portus Victoriae", puerto romano de la antigüedad, pero es en el siglo XI cuando aparece la primera cita documental que da cuenta de la existencia de la abadía de San Emeterio. La arquitectura religiosa tiene su mejor exponente en la catedral, levantada en el siglo XIII. Su cripta, denominada capilla de "El Cristo", es su monumento más antiguo.
Santander sufrió un devastador incendio en 1941, que hizo desaparecer gran parte de los edificios de su casco antiguo, no obstante, conserva notables muestras de arquitectura civil de gran atractivo para los visitantes: el pintoresco Paseo de Pereda, el majestuoso Palacio Real de La Magdalena, el Gran Casio de El Sardinero y el Hotel Real, construcciones que recuerdan una época de especial encanto; o más recientes, como el Palacio de Festivales, de estilo vanguardista.
La catedral
El alto sobre el que se yergue la Iglesia Catedral de Santander constituye el último resto del antiguo cerro de Somorrostro, elegido por los romanos para el asentamiento originario de la actual ciudad. Sus excepcionales condiciones estratégicas, al ser entonces un promontorio casi completamente rodeado por el mar, desde el que se dominaba toda la bahía, determinaron la continuidad de la presencia humana en este enclave a lo largo de los siglos medievales.
La concesión de fuero a Santander en 1187, bajo la tutela del abad de su iglesia, motivó un importante desarrollo económico que permitió la construcción del actual edificio catedralicio, así como la del castillo de la villa por su flanco de Poniente, la consolidación de lo que más tarde se llamó la Puebla Vieja y la construcción de nuevas murallas que defendieran al conjunto de la población y a su activo puerto.
La actual catedral de Santander está formada por dos iglesias superpuestas de estilo gótico. La inferior, la presente parroquia del Cristo, se construyó durante el primer tercio del siglo XII; la superior lo fue durante el resto de aquella centuria y ha sido reconstruida en parte, y ampliada, después del incendio sufrido por la ciudad en 1941. El conjunto se completa con un claustro del siglo XIV.
La que al comienzo de la Edad Media fuera Abadía de Sacti Emeterrii et Celedonii, y posteriormente iglesia colegial de los Cuerpos Santos, se convirtió en 1754 en catedral de la nueva diócesis de Santander.
En torno a la vieja abadía se creó, a lo lardo del periodo medieval, un núcleo de población, San Ander, que hoy es la actual capital de Cantabria.