(página 3/3) ... viene de
Uno de los principales atractivos del pueblo de Nájera es, sin ninguna duda, el carácter festivo de sus gentes, que queda reflejado en el casi medio centenar de pubs y discotecas que salpican el núcleo urbano. Allí los peregrinos podrán disfrutar de agradables y festivas jornadas, bien disfrutando de la historia y los monumentos que alberga, bien disfrutando de las noches más movidas.
Además de ser posta en el trayecto a Santiago, Nájera es también un atractivo centro turístico riojano. Para alojar a los centenares de turistas que visitan la ciudad cada año, especialmente en la época estival, el pueblo hace gala de una excelente infraestructura hostelera, así como de la mejor cocina riojana, un clima acogedor y una gran hospitalidad de sus gentes.
Así, estas cualidades hacen de Nájera una ciudad con fuerte personalidad y muy atractiva para los miles de visitantes que se acercan a conocerla a lo largo del año.
Suso y Yuso
Esta ruta del peregrino por las tierras riojanas no termina aquí. Otras paradas obligadas son los monasterios de Suso y Yuso, ubicados en las laderas de Cogolla.
Tanto el nombre del valle, como el del pueblo, las devociones, el monasterio y toda la historia que engloba este mítico lugar se relaciona con la vida de San Millán.
Después de ser discípulo del ermitaño Felices, Millán regresó a la zona de su pueblo para adentrarse en los montes Distercios y Cogollanos, hoy conocidos como San Lorenzo y Cabeza Parda.
En los años que duró su estancia, San Millán construyó, en un primer momento, un cenobio en Suso. Este monasterio se convirtió en una de las primigenias cunas de la literatura castellana.
Tal fue el prestigio conseguido que sus estancias se fueron ampliando hasta el siglo X, momento de máximo esplendor del cenobio riojano. Con los años, el monasterio de Suso se convirtió en un excelente centro cultural, donde los monjes copistas anónimos dejaron para la posteridad verdaderos tesoros escritos.
Se accede al interior del antiguo cenobio a través de un espléndido arco mozárabe, realizado en el año 1020. Está realizado en piedra de sillares y dispone de dos capiteles visigodos en alabastro con diversas escenas alegóricas y mitológicas.
Ya en el siglo XI, San Millán comienza a construir el nuevo monasterio de Yuso, a raíz de una anécdota, sucedida con motivo del traslado de las reliquias del santo, que permanecían en Suso. Al intentar trasladarlas, los bueyes que portaban estas reliquias, junto a las de los obispos de Nájera, Oca, Álava y Huesca, se pararon en mitad del camino, y a pesar de haber sido remplazados por otros, éstos tampoco hicieron caso a las órdenes, por lo que el rey Sancho el Mayor, encargado de dirigir la empresa, decidió que todos ellos se quedaran en un edificio que hacía de enfermería. Poco después el rey ordenaría la construcción del monasterio de Yuso en el fondo del valle. En el año 1067, en un acto solemne, los restos de San Millán fueron trasladados de la antigua enfermería al nuevo monasterio.
Será ya en el siglo XI cuando se comience a construir el nuevo monasterio de Yuso. En la actualidad, se puede contemplar un enorme conjunto de edificaciones levantadas, en época posterior, en sustitución de las antiguas. Este monasterio ha recibido el calificativo de "El Escorial de la Rioja", por sus vastas dimensiones.
En definitiva, esta breve ruta por los pueblos de La Rioja vinculados al camino de Santiago, es también un agradable recorrido por la cultura, el arte y las bellas leyendas medievales.