(página 3/3) ... viene de
Al margen de los clubes privados de La Cornisa, fue edificada la piscina más grande de África. Situada tocando el océano y alimentada por agua salada, esta vasta construcción disponía de unas instalaciones siempre a la última en cuanto a equipamiento, lo que hacía que fuera idónea tanto para aficionados como para expertos nadadores. Desgraciadamente, este inmenso santuario fue cayendo poco a poco en el olvido hasta que finalmente fue demolido para dejar paso a la gran mezquita.
A algunos kilómetros de las playas de la Cornisa se encuentra el marabout de Sidi Abderhamman. Construido sobre un promontorio rocoso accesible tan sólo cuando la marea baja, este monumento acoge a los peregrinos venidos de cualquier parte de Marruecos. Su único problema es que únicamente pueden admirar la belleza de su interior las personas de confesión musulmana.
Dominando Casablanca desde el oeste, la colina de Anfa, con sus largas avenidas repletas de flores y sus insultantemente radiantes jardines, es el mejor ejemplo que queda en la actualidad de lo que significó el cambio arquitectónico de los años 30.
Pero sin duda el nombre de Anfa ha sido conocido en el mundo entero por los célebres encuentros que en sus alrededores se produjeron. Fue precisamente en el ya demolido hotel Anfa donde en enero de 1943 se desarrolló la histórica entrevista entre Roosevelt y Churchill en la que los dos estadistas acordaron cómo y cuando tendía lugar el desembarco de Normandía.
El barrio de Habous
Este barrio fue construido en 1919 por el arquitecto francés Albert Laprade con el único propósito de albergar a la población rural que acudía en masa hacia Casablanca. Se trata de una creación única en Marruecos ya que combina con una increíble habilidad las reglas básicas del urbanismo moderno con las grandes líneas directrices de la arquitectura musulmana. Su éxito fue tal que rápidamente las familias modestas que debían ocuparlo fueron reemplazadas por familias más acomodadas. Dos edificios destacan en este vasto conjunto: el Palacio Real, cerrado al público desde los años 20, y la Mahkama del Pachá, construida en 1948.
El Palacio Real fue construido por los hermanos Pertuzio, que se esforzaron en hacer que este lugar resultara ser el más suntuoso y mejor equipado de la región. Su interior no puede verse desde hace casi un siglo, pero si es posible admirar de lejos sus jardines, que fueron diseñados por el arquitecto Forestier en 1916 siguiendo el estilo mediterráneo. La Mahkama del Pacha, o lo que es lo mismo, el gran tribunal para los musulmanes, fue lenvantado entre 1941 y 1952 por el arquitecto francés Auguste Cadet. El edificio, que dispone de algo más de 60 habitaciones, se articula alrededor de dos patios y todo lo que hay en él recuerda a los antiguos palacios árabo-andaluces.
Pero, sin duda, lo más conocido de este barrio son sus bazares, en los que todo buen regateador que se precie puede adquirir por un precio más o menos asequible productos artesanales procedentes de los lugares más recónditos de Marruecos: muebles de madera, objetos de cuero, alfombras,... Y para recuperar las fuerzas nada mejor que acercarse hasta la pastelería Bennis, la primera en la ciudad que se especializó en la venta de productos tradicionales y tartas típicamente marroquís.