Una de las localidades con más encanto de esta comarca es Nantes, son de obligada visita el castillo y la catedral de Saint-Pierre-et-Saint-Paul; igual de recomendable es caminar por sus deliciosas calles. Tras abandonar la ciudad, el camino continúa hasta llegar a La Baule, una de las estaciones playeras más importantes de Francia. Sus impresionantes playas de arena fina se extienden a lo largo de seis kilómetros. Por las calles del centro se pueden contemplar hermosas mansiones y casonas ancestrales.
Desde La Baule se efectúa un interesante circuito por la Península de Guerande y su costa salvaje. La entrada del pueblo está surcada por infinidad de flores. Desde el Monte Esperit se puede disfrutar de la espectacular panorámica que ofrece la isla que se encuentra próxima, así como de las vistas del pueblo, vale la pena pasear por esta localidad pesquera y visitar la iglesia de Notre-Dame-de-la-Pitié.
La historia de Bretaña es antigua como pocas, sus tierras han acogido asentamientos humanos prácticamente desde los orígenes. Y esto toma una especial carta de naturaleza en una pequeña localidad del sur de Bretaña denominada Carnac, lugar donde se erigen unos fantásticos alineamientos de piedras levantadas por aquellos enigmáticos escultores o arquitectos de un mundo del que poco conocemos, tan solo aquellos vestigios que el tiempo no ha sido capaz de aniquilar: la piedra. Ciertamente, después de haber contemplado los monumentos de Stonehenge en Inglaterra, los círculos de piedras de Brodgar o las piedras enhiestas de Stenness en Escocia, Carnac ocupa, sin lugar a dudas, un lugar excepcional en este oscuro pero fascinante mundo de las grandes piedras.
Y es que en Carnac se puede encontrar la grandiosidad más acentuada, representada en el grand menhir brisée, de veinte metros de altura, de los que cuatro se hundían en las entrañas de la tierra; se trata de uno de los monumentos megalíticos más grandes del mundo. Junto a él, la concienzuda e inexplicable alineación de miles de piedras de diversos tamaños a lo largo de varias filas que se extienden en líneas rectas y paralelas casi perfectas durante centenares de metros.
La geografía de una tierra singular
Bretaña se asienta sobre lo que geológicamente se conoce como macizo armoricano. Administrativamente, Bretaña está dividida en cuatro regiones: Morbihan, al sur; Finistére, en el extremo occidental; Côtes d'Armor al Norte; e Ille-et-Vilaine al este, compartiendo ya frontera con Normandía.