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Budapest, mosaico de culturas, de amor y desgracia

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Lo antiguo y lo moderno conviven en el Museo Histórico y Contemporáneo de Hungría, situado en el Palacio Castillo de Buda. Por un lado, nos lleva al pasado para conocer la historia húngara, y por otro, nos sorprende con salas dedicadas a artistas contemporáneos como Hockney Jaspers Johns, Warhol, Yoko Ono, o Picasso. Si aún no nos hemos empapado del todo de la esencia del pueblo húngaro, tenemos una última oportunidad: el Museo Nacional de Hungría. Un edificio de estilo neoclásico que nos deleita con la vida y obra de los personajes más importantes del país.

El siguiente alto en el camino será en Pest, donde se encuentra la Basílica de St. Stephen, una combinación de varios estilos arquitectónicos y sin lugar a dudas la iglesia más importante de la ciudad. Casi sin quererlo y apenas recorridos unos metros, topamos de frente con el edificio del Parlamento, de un marcado estilo neogótico y construido cien años antes de que Budapest formara parte del impero austrohúngaro.

Es también visita obligada en Pest el Museo de Bellas Artes, en el que pueden ser contempladas importantes obras de artistas de los siglos XIV al XIX, como Tintorero, Brueguel, Rembrandt, Durero, Gauguin, Cezanne, Rodin, Manet, Renoir, o Goya. Para poner fin a este pequeño viaje nada mejor que visitar el Bastión del Pescador, un edificio de estilo neorrománico, construido en 1901 sobre el antiguo mercado de pescadores, que es casi seguro que abrirá el apetito al ya fatigado trotamundos.

Cocina al más puro estilo medieval
Para los amantes de la comida húngara tradicional o para aquellos que se aventuren a probarla, la opción más acertada es Régi Sipos Halászkert. Lo mejor: su sopa de pescado. Otra de las curiosidades de esta ciudad es King Arthur's, donde se sirven platos enormes al más puro estilo medieval. Una única advertencia: no dan tenedores, sólo cuchillos.

En pleno centro del barrio judío está Kádár, un pequeño restaurante de ambiente familiar y comida casera barata, que sedujo a Marcelo Mastroianni, entre otros. En las paredes hay fotografías con dedicatorias de celebridades de todo el mundo. Lugar agradable, cocina casera y muy asequible. Así podría definirse Mérleg Étterem, conocido por haber sido en los ochenta punto de encuentro de la oposición del régimen comunista. Algunos de aquellos jóvenes idealistas, hoy en día conocidos políticos, aún siguen yendo.

A medida que el sol se pone los habitantes de esta ciudad se refugian en pequeños cafés que invitan a la conversación o en alocados "tugurios" donde la única posibilidad es bailar sin freno. Para los que deseen dejarse seducir por este mundo sutil y misterioso las opciones son muchas. Entre ellas el café Eklektika, un lugar tranquilo, al estilo años cincuenta y sesenta con jazz en vivo. Una peculiaridad: las mesas y sillas y los cuadros expuestos están en venta. Miniature es el centro cultural de la ciudad. Local de piano, con música centroeuropea y gitana de los Balcanes. Durante el régimen se reunían aquí los políticos clandestinos. Con Tütü Tangó no te equivocarás si lo que quieres es tomar unas copas con estudiantes e intelectuales y bailar todo lo latino con un pinchadiscos cubano. Te encontrarás con muchos personajes conocidos de la vida cultural de Budapest.

Si te gustan los ambientes con "vidilla" date una vuelta por New York, probablemente una de las cafeterías más bonitas del mundo. Tradicionalmente era el lugar de encuentro de los escritores húngaros. Resti Kocsma solamente puede ser definido como un bar al estilo "realismo socialista". En las paredes reliquias de la era: carteles con decoraciones, fotos de Lenin y otros personajes del movimiento comunista.