Atacama es una región de extraordinaria por su belleza, su localización geográfica, y la diversidad de su naturaleza y culturas. Posee picos andinos, volcanes, salares, géisers, petroglifos misteriosos, ruinas precolombinas e interminables escenarios naturales que incluso la NASA ha usado para probar robots diseñados para explorar otros planetas. Los chilenos llaman a este sector simplemente "El Norte Grande".
El Norte Chileno y su Altiplano se asienta cerca de los bordes de Perú y Bolivia. La vista más impresionante de esta zona la descubre uno oteando entre los volcanes nevados y el bizarro desierto. Allí, escondidas tras las montañas se encuentran curiosas formaciones rocosas e interminables lagos de sal que se confunden con la nieve en el vasto suelo desértico. En la misma región, el visitante se puede topar con elementos tan variados como increíbles fuentes termales de géisers que suben hasta tocar el cielo o iglesias de adobe que aún permanecen en pie justo donde fueron construidas cuando los primeros españoles usurparon el territorio indígena. Todo ello sin olvidar la tremenda diversidad y la rara mezcla de vida salvaje: alpacas, llamas, guanacos, armadillos, patos salvajes y cientos de otras especies de pájaros.
Pero el norte de Chile no es sólo montaña. Basta con acercarse al Iquique histórico, a los Geoglifos y al Oasis de Pica, para ver la diferencia. Las tibias playas y el puerto libre mantienen una economía local vital, pero quizás lo más interesante de Iquique es remontarse a sus orígenes. Los clubes hispánicos históricos con pinturas murales del Quijote permanecen como testimonio de la herencia cultural chilena. De hecho, los Geoglifos pintados por los alrededores hacen de esta zona la más importante arqueológicamente hablando del Norte de Chile.
Pero sin duda, es San Pedro de Atacama la localidad que más seduce no sólo a los visitantes sino también a los propios chilenos. Debe ser por su tremenda historia y por su cercanía a muchas maravillas geográficas naturales, en particular los géisers del Tatio y del Valle de la Luna. Afortunadamente San Pedro permanece sin cambios con sus despreocupadas y polvorientas calles, que no se han visto afectadas por el ininterrumpido flujo de viajeros y extranjeros que acuden a experimentar la vida en el Desierto Chileno.
Y de las áridas tierras nada mejor que pasar al embrujo del mar y de la Isla de Pascua, que por mucho tiempo ha sido objeto de curiosidad y expectación. El cómo y el porqué sus habitantes cavaron y transportaron masivamente estatuas alrededor de la isla, nadie lo sabe. Alejado unas 2,000 millas del más cercano centro de población en la Tierra (Thahiti y Chile Continental), este triángulo de piedra volcánica situado en el Pacífico Sur es mundialmente conocido por los peñones monolíticos, llamados Moai, que rodean sus costas. Los primeros colonizadores llamaron a la isla "Te Pito O Te Henua" (Ombligo del Mundo), pero fue el Almirante l Roggeveen, quien llego a la isla por primera vez en un día de Pascua de 1722, quien le dio su nombre actual. Hoy, la tierra, su gente y su lenguaje se refieren a ella como Rapa Nui.
La controversia y la confusión han reinado siempre a la hora de determinar los orígenes de los isleños de esta isla. Hay quien dice que la gente que construyó las estatuas eran de ascendencia peruana dada la similitud entre Rapa Nui y el trabajo en la piedra Inca. Otros han sugerido que la Isla de Pascua es un de un continente perdido o el resultado de influencia extraterrestre. La evidencia arqueológica sin embargo indica un descubrimiento de la isla por los polinesios cerca del año 400 después de Cristo conducidos, según la leyenda, por Hotu Matua. Después de "su llegada" una enigmática e impresionante cultura se comenzó a desarrollar. La isla es además hogar de muchos petroglifos (inscripciones en la piedra) así como también inscripciones en madera, tatuajes, figuras, danza, y música. La población de Isla de Pascua llegó a alcanzar los más de 10.000 habitantes, provocando épocas de escasez que llegaron incluso a producir la salida masiva de moais. Más tarde las luchas y el orden social avanzado comenzó a declinar en sangrientas guerras civiles e incluso en episodios de canibalismo. La Isla de Pascua es territorio chileno desde 1888.