Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Cabañeros: una isla de verdor en La Mancha

Después de muchos años en litigios, el Parque Nacional de Cabañeros ya es una realidad. Desde 1995 es un paisaje para que esa música vital que son los ritmos de la naturaleza pudiera seguir interpretándose en uno de los escenarios mejor acabados de España.

MSJ / UNO CONTENIDOS
Cabañeros

Cabañeros

Ciudad Real limita al sur con Andalucía, al norte con la provincia de Toledo, al oeste con Extremadura y al este con la provincia de Albacete. Sin embargo, si el viajero no tiene prisa, y a esta tierra es recomendable venir sin ella, puede acceder a esta provincia por las carreteras nacionales que la unen con Extremadura, Córdoba, Albacete -y Levante- y Toledo; atravesará de esta manera parajes dignos de conocerse como: el Valle de Alcudia, los montes de Cabañeros, la zona de los montes de Toledo o las lagunas de Ruidera, por poner solo unos ejemplos.

En cualquier lugar de la tierra los rasgos físicos del medio, principalmente los referentes a las características orográficas, geológicas y sobre todo climáticas, determinan, no sólo el tipo de flora que en él será dominante, sino que además pueden dar una idea, acerca de la riqueza de la misma. Pero en el caso de Cabañeros estos condicionantes se modifican por las características propias de cada lugar. Pudiendo darse así, un tipo de flora distinta de la impuesta por las condiciones ambientales dominantes, o también variaciones respecto al número esperado de especies.

Desde el punto de vista geológico, todo el Parque se asienta sobre materiales de naturaleza silícea. En él aparecen diferentes estratos de pizarras y cuarcitas de los períodos cámbrico y ordovícico, y todos ellos forman los relieves serranos. Por otro lado el resto de los materiales que aparecen, son de edad cuaternaria, y se han producido por la erosión de las sierras.

El estudio climático del parque de Cabañeros ha dado como resultado que se incluye dentro del tipo mediterráneo templado, aunque existen ciertas diferencias entre el área occidental y oriental del territorio. La parte oeste, presenta una cierta tendencia oceánica, y unas temperaturas y precipitaciones medias superiores a las registradas en el este, donde el clima se hace más frío y seco, y por tanto más continental. Todo el Parque Natural queda incluido en el piso mesomediterráneo que en este área peninsular se corresponde con el piso de vegetación de la encina, el alcornoque o el quejigo, así como de sus etapas de degradación.

Microclimas
En la parte occidental del Parque, menos fría y más húmeda, aparecen ciertos barrancos microclimáticamente favorecidos, donde se refugian especies tan interesantes como el loro. Se trata de un árbol de hojas perennes, duras y brillantes, parecidas a las del laurel. Este árbol, considerado como una reliquia de los bosques subtropicales que durante el Terciario ocuparon la región mediterránea y el sur de Asia menor, ha podido sobrevivir en Cabañeros y en el resto de su reducida área actual, gracias a la existencia de enclaves que, incluso durante las glaciaciones, no han sufrido grandes cambios climáticos. En el Parque, estas loreras acogen otras especies como el acebo, o los helechos.

También aparecen otras plantas como el durillo, el madroño o la hiedra. Todas estas, junto al brezo nos evocan, aunque de una forma empobrecida y con especies más recientes, el ambiente que debió imperar en el Terciario. Igualmente, en determinados barrancos húmedos, encontramos un bosque de ribera, en el que un abedul exclusivo o endémico de la Península, Betula Pendula, es el árbol dominante.

Estas formaciones representan los últimos restos de unos bosques que se desarrollaron bajo unas condiciones climáticas que ya no se dan en la zona. En los barrancos, una gran variedad de plantas de distintas comunidades vegetales, se agrupan al amparo de las favorables condiciones de abrigo y de la elevada humedad existente. De este modo los abedules conviven entre otros, con arraclanes, fresnos, acebos, robles, quejigos, alcornoques, brezos arbóreos, e incluso con loros-. El ambiente húmedo y sombrío de su sotobosque, favorece el desarrollo de herbáceas como el sello de Salomón y de helechos.

(página 1/2) sigue en ...