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La otra situación donde encontramos abedules, se corresponde con áreas menos abrigadas, y comúnmente asociadas a un tipo de hábitat conocido en la región como bohonales o trampales. Las comunidades vegetales que estas plantas forman en Cabañeros representan verdaderas islas de vegetación atlántica, en un territorio de marcado carácter mediterráneo. Su aparición en una zona tan alejada del área que reúne las condiciones óptimas para su desarrollo en la actualidad, es decir, norte y noroeste de Europa, se explica por las mismas razones que determinaron la llegada y permanencia de los abedulares. Así, estas sureñas localidades constituyen disyunciones atlánticas en la región mediterránea, que pueden considerarse importantes reliquias de un pasado, sin duda más frío y húmedo, y en él que seguramente ocuparían mayores extensiones.
Rica fauna
El interés de sus comunidades de vertebrados es muy elevado, tanto por su número (276 especies) como por el alto porcentaje de presencia de especies amenazadas a nivel mundial (el 4'7%) y en España (el 25'36%).
La fauna piscícola se encuentra en los ríos Bullaque y Estena y en los arroyos del Brezoso, Las Peralosas, Río Frío y Cigüiñuelas. Los peces son un grupo singular en el conjunto de vertebrados, ya que el 62'5% de los presentes se encuentra amenazado a nivel mundial.
Las especies presentes son el jarabugo, únicamente presente en el Estena; barbo, cachuelo, boga, pardilla, calandino. Y por otro lado se introdujeron, en el embalse de la Torre de Abraham el lucio, la carpa y otras.
Entre los anfibios, pese al relativamente reducido número de especies presentes, hay que reseñar la salamandra, que es una subespecie endémica castellano-manchega. Otras especies, como el tritón ibérico y el tritón verdinegro están ligados simultáneamente a las charcas y arroyos montanos. El sapo es un protagonista indiscutible de los meses de octubre y noviembre, ya que después de las primeras lluvias aparece masivamente y se reproduce. Entre los reptiles hay que apuntar que son de gran importancia el galápago europeo, que está en peligro de extinción. Su pariente próximo, el galápago leproso parece estar relegado a los lentos arroyos de la raña. El lagarto ocelado ocupa casi todo el Parque, al contrario que el lagarto verdinegro, típico de los sotos de arroyos montanos.
También aparecen la lagartija ibérica y la salamanquesa común. Las aves es el grupo más numeroso y cuenta con la presencia de un 3% de especies amenazadas a nivel mundial, donde destacan las típicamente mediterráneas (buitre negro, águila imperial) y también otras esteparias (sisón, avutarda). Algunos predadores, como el aguilucho cenizo, el ratonero o el mochuelo son muy fáciles de encontrar.
Abunda el alcaudón real y el alcaudón común, el críalo, y parásito de los nidos de la urraca Pica pica, que es una de las especies de afinidad etiópica que aparece en las dehesas de Cabañeros.
En la situación más meridional se encuentra una colonia de cigüeña común, cuyo censo oscila entre 10 y 30 parejas. En los voluminosos nidos de cigüeña común crían algunas especies, como la grajilla y el gorrión común.
Por todo, el Parque Nacional de Cabañeros es uno de los parajes creados por la naturaleza para disfrutar de la calma, la belleza y la ternura que se respiran en sus bosques.
Gracias a la dura política planteada, desde un principio, por la Junta de Castilla-La Mancha, Cabañeros es una realidad que ha conseguido crear las mejores condiciones vitales necesarias para continuar con el interés de la protección de nuestro planeta.