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Los pueblos blancos de la Sierra de Aracena

La ruta que ahora les proponemos guarda especial encanto y engloba a un nutrido grupo de poblaciones que se encaraman de forma magistral en torno a la Sierra de Aracena.

JUAN SALAS / UNO CONTENIDOS
En Zufre, Higuera de la Sierra, Aracena, Corteconcepción y Puerto Moral se puede admirar el blanco inmaculado de la cal de las casas cuyo brillo se funde magistralmente con el fresco verdor de una vasta vegetación que inunda de belleza toda la zona este de la Sierra de Aracena.

Jabugo es un lugar mundialmente conocido por sus productos cárnicos y, en especial, por su exquisito jamón, elogiado y apreciado por los más prestigiosos maestros de cocina. En el fondo de un fértil valle repleto de castaños y frutales, Galaroza recibe al visitante entre el rumor de sus fuentes y el encanto de sus casas. Es Fuenteheridos, una localidad donde el agua adquiere una relevancia especial y Valdelarco, que se extiende por una maravillosa ladera rodeada de bosques de castaños, alcornoques y encinas, es la que aporta la nota de color al abigarrado paisaje de la Sierra de Aracena.

Aracena, en el corazón de la sierra homónima y de Picos de Aroche, es el punto de encuentro por excelencia del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche y está surcada por multitud de pequeños barrancos y riberas, representando, por otro lado, uno de los puntos más importantes, al encuadrarse aquí el nacimiento del río Odiel, en el paraje de los Marimat.

En plena Sierra Morena, e integrados en el Parque Natural de la Sierra de Aracena y de Picos de Aroche, se hallan tres municipios con mucho que decir en el global histórico de la provincia de Huelva: Aroche, Cortegana y Almonaster la Real. Estas sierras poseen algunos paisajes de especial belleza, a los que el visitante puede acercarse para disfrutar de magníficas vistas. Además de disfrutar del medio ambiente, las calles de estos pueblos contienen monumentos y edificaciones de especial interés, a los que es necesario dedicarles su tiempo.

La ruta que ahora les proponemos guarda especial encanto y engloba a un nutrido grupo de poblaciones que se encaraman de forma magistral en torno a la Sierra de Aracena. Aroche, pueblo agrícola y ganadero, rodeado de verdes huertas y frondosa arboleda que riegan las aguas de la ribera del Chanza y la de la Peramora, es el pueblo más septentrional. Uno de los grandes alicientes es pasear por Aroche.

El ojo humano se encarga de descubrir el duende que tiene esta localidad, por sus calles y sus barrios, sus casas encaladas y calles empedradas. Entre los monumentos más destacados de Aroche se halla su castillo, del siglo XII, que se encuentra dentro del recinto urbano, rodeado por el caserío y que actualmente sirve de sede del Museo Arqueológico Municipal. Cuenta también en las proximidades con la llamada ermita de San Pedro de la Zarza, del siglo XIII. Su recinto amurallado está englobado actualmente por el caserío.

Por último, hay que destacar las Casas Solariegas de Aroche. Se trata de un conjunto de casas de familias nobles, unas dentro del núcleo histórico de la villa y otras en el campo, como la del Conde del Álamo (actual cuartel de la Guardia Civil), el Palacio de los Tinocos o la del Marqués de los Arcos. Por su parte, Cortegana, al pie de la colina donde se levanta su castillo, está situada entre bosques de castaños. El núcleo urbano se levanta al este del término municipal, a una altitud de 690 m. El término se caracteriza por una topografía accidentada, donde pequeños valles se entremezclan con cabezos y cerros que no llegan a alcanzar los 800 m.

El castillo que domina Cortegana está en un buen estado de conservación, y es lo que primero entra por los ojos del visitante. Pero no hay que quedarse sólo en él, pues en esta localidad hay un gran ambiente, unas fiestas populares magníficas y otros monumentos, como la iglesia parroquial del Divino Salvador, declarada Monumento Nacional. Almonaster la Real tiene viviendas de muy variados estilos, todos ellos muy bien ambientados en un conjunto con un gran interés urbanístico. Lo más destacado de Almonaster es una joya arquitectónica de riqueza singular rara avis: la Mezquita rural de Almonaster. Otros monumentos de singular interés son la Iglesia de San Martín y, adosada a ella, la Portada Manuelina del Perdón. La Ermita de la Trinidad comparte espacio en la plaza de la Constitución con el Ayuntamiento y la Casa-Palacio de D. Miguel Tenorio de Castilla.

Frente a la Ermita de la Trinidad está la antigua Casa Rectoral, y en la cercana calle del Pino hay una ventana de ladrillo árabe, ejemplo perfecto de la conservación de la arquitectura de la villa. Desde la calle de la Fuente se llega a la Fuente del Concejo, de ahí a la Ermita del Señor, y más adelante hasta la de San Sebastián, cuyos restos son del siglo XVI. Atravesando la plaza del Llano se accede al conjunto de fortaleza (muralla de fabricación romana y árabe) y la Mezquita, anteriormente mencionada (edificio califal del siglo X levantado sobre restos visigodos y romanos).

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