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Bergen: portal de los fiordos noruegos

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El mero hecho de andar por sus viejas calles y callejones, donde sus gentes han vivido y trabajado durante siglos, puede constituir en sí una grata experiencia. Casitas de madera por todas partes y adoquines que se convierten en escaleras en las zonas más empinadas, reflejan la historia de Bergen que es, a la vez, la historia de Noruega, historia local e historia de la cultura, donde, por todas partes, prolifera el amor a las plantas.

También se puede hacer una excursión por la montaña. Entonces, Bergen y el fiordo aparecen a tus pies y estarás de acuerdo con todos los que dicen que es maravilloso. Además, hay poca distancia tanto al paraíso de esquí de Bergen, Kvamskogen, como al famoso centro de deportes de invierno de Voss, que tiene todas las ofertas posibles para un esquiador.

Si prefieres quedarte en la ciudad, date una vuelta por el Mercado del Pescado y participa de la vida ciudadana, donde se muestra el comercio a la antigua. Ve hasta el Acuario y disfruta de los peces, los pingüinos y las focas. Pasea por el Puerto hasta el viejo fuerte Bergenhus, desde donde se dirigía el país cuando Håkon Håkonsson convirtió Bergen en la primera capital de Noruega, y en 1261 hizo construir el Håkonshallen para la boda y coronación de su hijo Magnus Lagabøter. Si visitas el Festival de Barcos Veteranos, te enseñarán barcos antiguos y la cultura de la costa.

Bergen, fiesta del paladar
¿Te apetece una merienda de salmón ahumado al mediodía o albóndigas de pescado como comida rápida? Los puedes comprar a precio razonable en el Mercado del Pescado de Bergen, donde las exquisiteces del mar tientan tanto a los viajeros como a los que viven en la ciudad. Montones de gambas recién cocidas, filas de rojas langostas y muchas variedades de caviar y de salmón se ofrecen para el deleite del ojo y del paladar, junto a flores, fruta y verduras, además de souvenirs en verano. Bergen es conocida por su pescado, y su sopa de pescado tiene, con razón, un puesto en los mejores libros de cocina.

Aprecia los bollitos a chelín de Bergen, bollitos retorcidos con canela en las curvas y azúcar en las cumbres. Puedes adquirirlos, incluso, en la cima de Ulriken, la montaña más alta de Bergen, a la que se accede fácilmente con el teleférico si no te contentas con el popular funicular que sube hasta Fløien. En el restaurante de verano, donde los berguenses son muy exigentes con los productos de panadería, encontrarás la mayor variedad de estos productos que hayas visto jamás.

Prueba una tarta de pan, oscura y jugosa, cubierta de una capa de azúcar glasé o compra una bolsa de gambas frescas y disfrútalas en el muelle, junto al orgullo de Bergen: el buque escuela y de navegación "Statsraad Lehmkuhl".

La capital de los fiordos
Bergen es la puerta de entrada a los fiordos, la capital de su reino. Los profundos y estrechos o alegres y anchos fiordos son una atracción no sólo para los extranjeros. Bergen es el perfecto punto de partida para disfrutar de la naturaleza, del aire puro y claro y bañarse en las aguas frescas de la montaña, donde es posible navegar y bucear, o pescar.

La excursión de un día, "Noruega es una cáscara de nuez", en tren, barco y autobús, te muestra fiordos, cascadas y montañas. Con barcos, confortables y rápidos, puedes hacer salidas cortas a los más cercanos fiordos y fascinantes archipiélagos, o hacer excursiones de un día a lo largo del Sognefjord y por los frondosos valles del Hardangerfjord. Las cumbres nevadas se yerguen sobre el espejo del agua, las tierras cultivadas lucen verdes contra las piedras grises y las cascadas se precipitan desde las alturas.

La capital de los fiordos se ha convertido en uno de los mayores puertos de cruceros de Europa. "La puerta a los fiordos de Noruega" te ofrece una combinación única de ciudad y campo, cultura y naturaleza. Si pasas unos días en Bergen podrás experimentar tanto la atmósfera propia de la ciudad como los impresionantes contrastes de la región del Oeste, una combinación que pocas ciudades pueden ofrecer.