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Lisboa: entre el mar de la Paja y el océano Atlántico

La capital portuguesa se ha convertido en uno de los destinos más apetecibles para pasar las vacaciones. Situada en la orilla derecha del estuario del Tajo, entre el mar de la Paja y el océano Atlántico, el urbanismo de la ciudad se prolonga hasta Almada, en la orilla opuesta del río, con la que está unida mediante un puente.

MERCEDES MARCO, MARÍA JOSÉ FRAILE / UNO CONTENIDOS
LisboaFuente de inspiración de Wim Wenders, sus fadistas enloquecen a medio mundo con sus cantos tristes y, aunque su época imperial ya pasó, Lisboa todavía es una ciudad que conserva mucho de su antiguo esplendor y aún más secretos por descubrir en sus calles y en sus gentes. Temperatura agradable, buena comida y facilidad de acceso, son algunas de las ventajas de "la ciudad de las siete colinas".

Según cuenta la leyenda, Lisboa fue descubierta por el más famoso de los héroes de la mitología clásica: Ulises, aunque los historiadores atribuyen su fundación a los fenicios. Su situación geográfica pronto la convirtió en enclave estratégico de griegos, cartagineses y romanos, y la época de los descubrimientos la transformó en uno de los lugares más importantes del mundo.

En la actualidad viven casi un millón de habitantes, y se ha convertido en uno de los lugares preferidos a la hora de elegir destino para pasar las vacaciones, debido a la cercanía con España y a que los precios de los viajes están al alcance de muchos.

Lisboa histórica
El casco antiguo de Lisboa, en el centro de la ciudad, todavía conserva muchas estructuras medievales y de origen musulmán. Sus callejones estrechos, con balcones de hierro forjado y grandes patios, están envueltos de una sensación de hospitalidad que hace que el visitante se sienta acogido desde el primer momento.

La Plaza del Comercio suele llamarse el vestíbulo de Lisboa porque acoge algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Tres de sus lados están ocupados por edificios oficiales que se construyeron en el siglo XVIII, y en el cuarto se erige el Arco del Triunfo construido después del terremoto de 1755 que sacudió la ciudad.

Además, también se conserva parte de la catedral románica del siglo XII, construida poco después de la reconquista cristiana de la ciudad. El castillo de San Jorge, reconstruido en 1940, el monasterio de los Jeróminos de Belém, fechado en el siglo XVI, y la iglesia de la Madre de Deus son algunos de los monumentos más destacados de la ciudad.

Para finalizar con el recorrido histórico, es de obligada visita la hermosa Torre de Belém, uno de los símbolos más conocidos de Lisboa. Se la considera como, quizá, la torre de defensa más decorada del mundo y guarda la entrada en la ensenada del Tajo formando una pequeña península que con marea alta queda aislada de la costa.

El fado
El fado es la canción emblemática de Lisboa. En sus palabras se oyen los ecos de puertos lejanos, escondidos más allá de las brumas de mares distantes. La angustia de la partida para largos viajes, la tristeza de los navegantes que tardan y la incertidumbre de si regresarán, marca profundamente, esta canción de puertos y marineros.

El fado es también una canción que cuenta los infortunios de la vida, el sufrimiento dejado por amores infelices. La Mouraria es uno de esos barrios por siempre ligado al fado, y entre los muchos intérpretes de fado que se conservan en la memoria de todos, está la voz de Amalia Rodríguez. La voz de esta fadista única, dejó entre los lisboetas la melancolía de la melancolía, que ella cantaba.

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