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Lisboa: entre el mar de la Paja y el océano Atlántico

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Museo Nacional de Etnología
El Museo Nacional de Etnología es un testimonio de la curiosidad de los portugueses por otros pueblos y culturas. A partir del siglo XVI, con la llegada de los grandes viajeros marítimos, los navegantes portugueses fueron varias veces los primeros europeos que conectaron con civilizaciones de otras áreas del mundo. Inmediatamente surgieron descripciones y relatos de los contactos con esos pueblos hasta entonces desconocidos para Europa.

En el año 1755, Lisboa fue asolada por un terremoto. Gran parte de la ciudad quedó destruida, perdiéndose casi la totalidad de los amplios tesoros reunidos hasta entonces. Fue a finales del siglo XVIII cuando creció el interés por los objetos exóticos, cuadros y telas. Como testigo quedó un registro de 1797, en el que fue pedido al Gobernador de Mozambique que enviase a Lisboa, plantas, semillas, conchas, minerales e instrumentos fabricados por los pueblos locales.

En esos momento se comenzó a fraguar los fondos de las primeras colecciones museísticas como el Real Museo de Doña María I. Sin embargo las piedras que deberían formar al Nuevo Museo Nacional de Etnografía no se llegaron a poner hasta mediados del siglo XX, cuando partiendo de la iniciativa de un grupo de investigadores se recopilaron gran parte de las obras existentes en la ciudad a la vez que se incorporaban otras nuevas traídas de Mozambique. El actual museo se ha ampliado y diversificado, con un número superior a veinte mil piezas.

Las colecciones se extienden más allá de los espacios ocupados por los portugueses. El Museo está situado en la actualidad en la zona de Belém, y en él se reúnen piezas tan diversas como una escultura en madera que representa una cabeza femenina, que en otros tiempos formaba parte de un altar real en Benim, o una cabeza humana reducida por los indios jíbaros de la frontera de Brasil y Perú.

De compras
Además de los grandes almacenes y las grandes firmas internacionales, el visitante de Lisboa puede encontrar algunos de los mejores complementos fabricados en cuero de toda la zona. Bolsos, zapatos y cinturones hechos a mano son las mejores adquisiciones en este sector. También es recomendable hacerse con azulejos pintados a mano, porcelana u objetos de cristal tallado a un precio más que razonable.

La mayor parte de las tiendas se encuentran en el barrio de Baixa. Esta barriada está repleta de pequeños comercios donde poder curiosear, además de acoger algunas de las tiendas de música más grandes de todo Portugal, donde podemos aprovechar para hacernos con algún disco de Madredeus o de Dulce Pontes.

Si lo que nos interesa son las antigüedades son de obligada visita las calles (o Ruas) de Dom Pedro V, Do Alecrim o la Rua da São Bento. Aunque en Lisboa hay otras zonas comerciales interesantes como la Avenida de Roma, Alvalade y Campo de Ourique. Pero si no se dispone de mucho tiempo, lo mejor es visitar alguno de los centros comerciales distribuidos a lo largo y ancho de la ciudad como, entre otros, el de Vasco da Gama, el de Amoreiras o el de Colombo, el centro comercial más grande de toda la Península Ibérica.

Gastronomía
Se dice que los portugueses son expertos en disfrutar de los placeres de la vida, lo que explica porqué se pueden disfrutar de maravillosos platos típicos que harán relamerse a más de uno y una (Ħojo con las calorías!). La región de Lisboa ofrece una amplia variedad de platos típicos y excelentes vinos que pueden ser disfrutados en alguno de sus numerosos restaurantes, sobre todo en el casco antiguo. Su situación cercana al mar, hace que lo más destacable sean los platos de pescado, con numerosas formas de cocinar el bacalao (bacalhau), aunque sus carnes y postres también son deliciosos (los pastéis de Belém, en concreto, es casi una obligación probarlos).

Todos estas sabrosas recetas las podemos regar con alguno de sus caldos. Vinos tintos y blancos, y, como novedad, el vinho verde, un vino joven y ligeramente espumoso. Y, como digestivo, Lisboa nos ofrece la ginjinha, su bebida típica, que es una especie de jerez.