Éfeso fue en la época romana un importante centro comercial y allí se construyó una de las siete maravilla del mundo, el Templo de Artemisa. La ciudad vivió siempre alrededor de este templo por el que sentían verdadera adoración. Un enclave ideal para reflexionar sobre cómo ha ido evolucionando la sociedad desde los griegos hasta nuestros días, disfrutando de unas estupendas playas y de una gastronomía espléndida y muy mediterránea.
Origen
El primer pueblo que se creó en la situación en la que luego se construiría la famosa urbe fue el de Apasa, nombre de una reina amazona, fundadora de la ciudad. Se creé que el primer Éfeso se construyó en el lugar que ahora ocupa la Iglesia de San Juan y la fortaleza Selyúcida. Así aparece relatado en las inscripciones de algunos relieves del Templo de Artemisa. De manera que para algunos la creación de esta importante ciudad fue obra de las amazonas. Aunque, también los hay que opinan que el verdadero primer Éfeso se creó en el siglo XI antes de Cristo y que su iniciador fue Androclo, hijo de Codros, el rey de Atenas, que decidió fundar una nueva ciudad y el azar lo trajo hasta aquí.
Templo de Artemisa
De cualquier manera, en el 560 antes de Cristo, el rey más rico de toda la historia, Creso, rey de Libia, ocupó la ciudad y regaló a los efesios cuatro columnas caelateas, para que construyeran un nuevo templo a la diosa Artemisa ya que el anterior había sido destruido por los sumerios. Una de estas columnas se conserva en el British Museum de Londres.
El Templo originario se construyó sobre la base de un pantano en una fundación artificial de piedras y carbón para que no se viese afectado por los terremotos. De forma rectangular fue construido todo de mármol y constaba de 127 columnas, algunas de ellas talladas y de colores, con un techo de 20 metros constituye el templo más grande de la era helénica. En su interior se reunieron grandes obras de arte, incluyendo cuatro estatuas de bronce hechas por los mejores escultores de la época.