Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Nueva Zelanda. Volcanes dormidos, antiguos glaciares y playas de arena negra

(página 3/3) ... viene de

Bajando un río con las montañas al fondoA la hora de perderse por las calles de Auckland la mejor apuesta es hacerlo por las zonas de moda: Queen Street y Highstreet. El ritual comienza a las seis de la tarde. Es en este momento cuando se busca la tranquilidad de las cervecerías, en las que la familia al completo se reúne para jugar al pool y ver el partido de rugby de cada día. Una curiosidad, los propios habitantes de Nueva Zelanda se hacen llamar "kiwis", con el mismo nombre que se denomina a la fruta que ha hecho a este país tan conocido. La mayoría de la población (3'8 millones) es de origen europeo. Los descendientes de maoríes representan el quince por ciento pero hay cada vez más de origen asiático. La calle Queen Street -una pequeña Londres- agrupa las tiendas de diseño de ropa y de decoración de los jóvenes diseñadores locales.

En medio de esta vorágine urbana nos encontramos con la península de Coromandel, la tierra prometida. Bosques, playas y pequeños pueblos escondidos asoman ante nuestros ojos. Un espectáculo que continúa hacia el norte y que nos descubre la magia de ejemplares milenarios de árboles de kauri, gigantescos monumentos de la naturaleza, imposibles de encontrar en otro lugar. Todo ello será posible siempre que no abandonemos la ruta marcada por la línea de ferrocarril, el Driving Creek Train.

En la ruta de Coromandel, Thames, Whitianga y Whangamata, está quizá lo mejor de la Isla del Norte de Nueva Zelanda: un cordón de pueblecitos de estilo particular, cincuenta por ciento ingleses, cincuenta por ciento con reminiscencias de ciudades norteamericanas al borde del camino. Amanecen temprano en las cafeterías y en los talleres que reproducen la artesanía y los símbolos de los maoríes.

Para muchos, este es el mejor país del mundo. Desde el extremo norte de la Isla del Norte hasta el punto más austral de la Isla del Sur concentran una variedad de paisajes destacables con innumerables Parques Nacionales y reservas. El verde no falta en ningún rincón de este país. Los volcanes y lagos abundan e incluso se confunden, como es el caso del lago Taupo, que yace hoy tranquilo en un enorme cráter, mientras las arenosas playas alternan con costas acantiladas. Así es como Nueva Zelanda se muestra al mundo.

La isla del Sur
Según afirman los propios neocelandeses esta isla es la más bonita del país. Entre los meses de octubre y diciembre las lluvias se incrementan favoreciendo el crecimiento de los helechos, haciéndola parecer más salvaje de lo que es en realidad. En el sur se encuentra Christchurch, capital de la Isla, a la que se puede acceder por una ruta única que durante más de 100 Km bordea el mar y que permite ver lobos marinos, pingüinos y si se observa con más detenimiento, ballenas.

Christchurch, ciudad con un antiguo estilo inglés, es la que más sorprende. Después de visitar el centro Antártico ubicado en este lugar por haber sido puerto de importantes expediciones, es recomendable cruzar a la costa este de la isla. Por delante tan sólo a dos pasos de montaña: Porterīs Pass y Arthur Pass. Atravesarlos merece la pena aunque sea únicamente por la belleza de los paisajes de montaña repletos de bosques, ríos y cascadas.

En la ciudad de Paihia, es imprescindible llegar hasta el faro de Cape Reinga y viajar por la 90 Mile Beach hasta las dunas gigantes donde se practica sandboard. Rumbo a Auckland, se puede salir a pescar en el Mar de Tasmania, en Opononi y visitar el fabuloso kauri "Tane Mahuta", en Waipoua Forest de Matakohe. Una vez en Auckland, es impresionante caminar sobre el piso transparente de la Sky Tower a más de 300 metros del suelo y mirar hacia abajo. Finalmente, en Coromandel, se puede visitar un taller de artesanía maorí en Whitianga.