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Castillos del sur de Toledo

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Las numerosas luchas, conquistas e invasiones que ha sufrido Toledo a lo largo de la historia han dejado su particular huella arquitectónica en los múltiples castillos y fortalezas que se alzan en sus poblaciones. La ruta de los Castillos del Sur de Toledo ofrece la posibilidad de conocer, población a población, un buen numero de fortalezas que destacan por su variedad: romanos, árabes o medievales, todos ellos rehabilitados, semiderruidos o en diferentes grados de conservación. |
CARLOS DOS / UNO CONTENIDOS
Si partimos de Toledo por la carretera N-401, en dirección a Ciudad Real, y tomamos el desvío a la izquierda hacia Mora de Toledo, situado a cuatro kilómetros, llegaremos a Almonacid de Toledo. En esta población se encuentra el primer castillo de esta ruta. Se trata de una fortaleza que domina el cerro de Almonacid.
La primera referencia histórica que se tiene de este castillo data del año 848 como fortaleza árabe y, más tarde, pasó a manos del rey Alfonso VI como parte de la dote de la princesa Zaida. Hoy en día se conserva su estructura gracias a las reparaciones que se le practicaron en el siglo XVI. Se trata de una fortaleza con recinto poligonal y cinco torreones (dos de planta cuadrada y tres cilíndricos) que conserva algunas saeteras con sillares y una bóveda de cañón de ladrillo en su interior.
Tras recorrer cinco kilómetros llegamos a Mascaraque. El castillo de esta pequeña población se construyó en tiempos de la dominación árabe y es un edificio de planta rectangular con torres cilíndricas al que se ha adosado la iglesia parroquial de Mascaraque, que data del siglo XVII. Del castillo original se conserva la torre del homenaje y restos de las otras tres torres, así como los muros del cuerpo hasta media altura.
El siguiente castillo está situado en Mora de Toledo y lleva el nombre de Peñas Negras. Esta fortaleza está situada en lo alto de un cerro y rodeada por un bello paisaje de olivos. Este castillo también formó parte de la dote de boda de la princesa Zaida y, más tarde, fue cedido a la orden de Santiago y sirvió como prisión de personajes ilustres. En él, aún se pueden apreciar vestigios de los aljibes, construcciones internas, muros y torres.
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