Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

¿De verdad te conformas sólo con uno?

Cuando pasa el tiempo y sigues con tu pareja de siempre, es cuando también empiezas a hacerte algunas preguntas a ti misma, sobre el sexo y el amor.

PEPA PARDO / MUJERACTUAL
ParejaCuando era pequeña pensaba que no había nada más sagrado que la pareja. Yo me imaginaba que de golpe aparecía él, y tú ya no esperabas nada más en la vida que estar a su lado, amarlo, pasar los días y las noches, las fiestas, las vacaciones, los fines de semana juntos. Acostarme y despertarme con la misma persona sería la muestra de que era feliz, que había conseguido una estabilidad, lo que todo el mundo considera que es "triunfar".

Luego llegó el sexo. Primero seguía siendo una cosa de dos, siempre con el amor por medio, un amor puro y casi divino, en que lo más maravilloso es ver el gran placer que le proporcionas a tu pareja. Pero llega un día que te empiezas a preguntar si no habrá algo más, porque en las películas aquello parece que es para lanzar cohetes, y tú, la verdad, algún petardo has lanzado pero, vamos..., que aún no se ha iluminado el cielo.

Así llegas a un punto en que, gracias a algo o a alguien, ves el cielo, la luna, las estrellas, y todas las hogueras de la historia juntas. Te mueres de risa y miras a tus vecinos, tus compañeros de autobús, de trabajo, a tu familia, y te preguntas si algo habrá cambiado en tu aspecto que les haga imaginar lo que has sentido en tu cuerpo. Y aquí viene la duda, lo has sentido en tu cuerpo, pero a lo mejor no con el amor de tu vida, porque en esos momentos no existe o porque no ha sucedido mientras te deshacías viendo lo que él disfrutaba. ¿Qué pasa?

Resulta que esa maravilla prometida siempre bajo el mundo de la "pareja oficial", aparece fuera de ella. El placer surge con otra persona, incluso puede surgir con diferentes personas, hasta surge sin la ayuda de un acompañante. Será que el sexo está dentro de mí?, ¿será que soy yo la capaz de disfrutar de mi cuerpo y hacer gozar a otros cuerpos y eso no va íntimamente ligado al amor de mi vida?. Entonces es cuando empiezas a hablar, a preguntar a otras personas y te das cuenta que de opiniones, en este tema, como en todos, hay para todos los gustos.

Lo que más me sorprende es ver personas que tienen clarísimo la diferencia entre sexo y amor. Para algunos, una cosa es el amor, la pareja, la estabilidad emocional y afectiva, a la que una relación esporádica no puede dañar, al contrario, le favorece, porque no permite que tu relación caiga en la rutina. Las parejas están llenas de altibajos y es bueno no esperar que todo sea una balsa de aceite.

Para otros sin embargo, la explicación está en que nadie te puede dar el cien por cien, y que alguien te puede hacer muy feliz, pero en cambio falte esa química necesaria para ver el firmamento en tres dimensiones. Como dice la canción: "...ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio...". Otros necesitan la estabilidad y eso prevalece por encima de todo, aunque sea a riesgo de aburrirse toda la vida, de quedarte con aquel gusanillo por dentro que te dice -"¿y esto es todo?-. Una variante sobre esta última opinión, aunque parezca la más alejada, es aquella que dice. “Yo soy fiel por principios, lo que ocurre es que no tengo voluntad, soy tan ardiente...". ¡Ja!, y las demás somos de profesión témpanos de hielo, verdad?

No creo que seamos monógamas por naturaleza, pero si aceptamos entrar en ese camino, hagámoslo con todas las ganas, con imaginación y mucho humor. ¿Que tal si te atreves a hacerle ese desnudo de película que siempre inventas cuando estás con las amigas, en esas cenas en que se bebe y se habla, mucho, mucho, pero que cuando llegas a casa nunca pones en práctica?. Por lo menos no te traiciones a ti misma, lo que sea, será.