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Las mujeres los prefieren calvos

La alopecia común masculina ya no es un problema. Los hombres, se dice, están de enhorabuena, porque ya se ha lanzado a la venta en España el primer medicamento oral contra esta calvicie. Se trata de "propecia", unas pastillas que no están indicadas para mujeres y niños. Entre sus efectos adversos se encuentra la pérdida de apetito sexual en un 2 por ciento de los pacientes. Este fármaco no es financiado por la Seguridad Social.

MARÍA CANDELARIA GONZÁLEZ DE LA PAZ / LECTORA DE MUJERACTUAL
Hombre calvoEl mundo de hoy nos plantea nuevos problemas y nuevas necesidades, pero muchas veces, si se quiere disfrutar de las soluciones, debemos pagarlas de nuestro bolsillo. Como también ocurre ya con la "viagra".

A partir de ahora, los hombres irán al médico para que les recete "Propecia" y luego, si los efectos secundarios adversos derivan en "otros problemas", es posible que tengan que volver al doctor para que les prescriba "viagra".

De todo esto, quienes más ganan -económicamente hablando- son los médicos, porque las mujeres nos quedamos sin calvos y los hombres sin dinero... y sin ganas.

Los puestos de responsabilidad suelen estar ocupados por hombres, supongo que por eso se investiga más en la búsqueda de soluciones para los problemas masculinos, de ahí también el que los dos medicamentos citados, auténticas "estrellas" de los últimos tiempos, sólo sean aptos para los varones.

Pero ¿y las mujeres qué? ¿No tenemos derecho a no quedarnos calvas y a solucionar cualquier otro problema que nos afecte?

Sabemos que la investigación es positiva, que mejora nuestra calidad de vida, pero debería ser para todos: machos y hembras. Hace unos días hemos sabido que Beethoven murió a causa del plomo que había ingerido en un delicioso menú. Su fabuloso pez espada contenía dosis letales de plomo procedentes de los vertidos de una fábrica. Este descubrimiento se ha hecho gracias al análisis de sus cabellos que medían ¡15 centímetros! Si hubiera sido calvo, nunca hubiéramos podido saber de qué murió. Tal vez, esta explicación me valga, y los hombres no se deban quedar calvos porque si no, no sabríamos de qué mueren. Aunque tal vez sería mejor no saber el motivo e imaginar ¡qué bonita es la ilusión! que mueren por nosotras.

Es cierto que todo lo que sea mejorar está muy bien. Pero, ¿por qué investigar temas y luego dar soluciones sólo para los varones? Y, en este caso concreto, por qué no consultar con las féminas, también somos afectadas y, a lo mejor, tenemos algo que decir.

¿Qué sentido tiene que se investigue la forma de acabar con la calvicie masculina si resulta que a las mujeres nos gustan los calvos? ¡No es la calvicie signo de virilidad? Si, además, añadimos a esto que entre sus efectos secundarios está la pérdida de apetito sexual: Señores, quédense calvos. ¡Y procuren que ese dos por ciento nefasto le toque a los curas y otros practicantes de la abstención sexual!

La próxima vez que se dediquen a investigar: consúltennos por favor.