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Busca marido que te mantenga...

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Esa es una frase común que se escucha cuando se es mujer y cuando se es joven y se empieza a buscar camino en la vida. No pretendo hacer una crítica social, solamente contar mi experiencia, tal vez le haya pasado a algunas mujeres que, como yo, han escuchado este cantar más de una vez, pero que nunca lo tomaron como solución, al menos no en un buen tiempo. |
NATASHA ÁLVAREZ / LECTORA DE MUJERACTUAL
Definitivamente el casarme no era una de las soluciones más a la mano, dentro de las alternativas que yo barajaba para solventar mis necesidades, al menos las económicas no. Seguramente la pasaría más difícil, pero decidí abrirme camino por mí misma. El matrimonio llegó, sí, pero no con el afán de encontrar alguien que me mantenga, fue más bien sin afanes, diría yo. De ahí que casi de inmediato me divorcié.
¿Y para qué? me preguntaba... casarme ¿para qué? Si conmigo me basto, si soy tan o más hábil que cualquiera de esos hombres, para ganar el pan de cada día, e inclusive para mucho más. No tengo nada en contra de los hombres, es más, siempre han sido el punto débil, dentro de mi ansiada carrera hacia la consecución de mis metas personales, ser una buena persona, una excelente profesional, madre, hermana, he tenido tantas ambiciones que muchas personas en mi camino llegaron a decirme que pensaba como hombre, nunca supe si eso era un halago o un insulto.
Pero cada una de esas metas las fui logrando, avanzando, peleando, luchando, casi al mismo nivel de los hombres. No paso tampoco por feminista, aún me gusta que los caballeros abran la puerta a mi paso, me cedan el asiento, (especialmente que paguen la cuenta en un restaurante) todo eso lo tomo a bien. Pero lo que me ha provocado a escribir este artículo, es cómo la mujer se deja llevar por el refrán que encabeza el mismo, cómo la sociedad nos empuja poco a poco, a formar una pareja, a establecerte dentro de los pilares de un matrimonio, que analizado y vivido más que analizado, es dependiendo de la suerte, un laberinto sin salida, no lo llamo túnel, porque el túnel es de forma definida y al fin siempre hay una salida, pero el matrimonio te envuelve, te confunde, te hace pensar que tienes escapatorias, que tienes opciones, pero ¡No!, no las hay. Y la sociedad no lo entiende, la sociedad es una palabra con género femenino, pero es eso, una palabra y no puede casarse para comprobar lo que digo.
Tal vez me di demasiadas vueltas para llegar al punto que me interesa, y es que es eso precisamente lo que me encontré analizando, luego de haber dado un giro de 180 grados a mi vida. La mujer que se las ha arreglado sola por mucho tiempo, luego de un divorcio, con niños, sin matrimonio anterior, sin niños, no importa, el hecho es el haber permanecido sola, y por voluntad propia, esta mujer ha aprendido a sobrellevar las cargas, a solventar problemas, ha aprendido a ser de todo un poco, su propio soporte, ha manejado su vida a su criterio, desde su físico, todo lo controla.
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