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No hay reglas ni pudor... ¡atrévete!

... viene de

Y volviendo a lo que decía... mi abuela siempre me recomendó que me fiara de aquel hombre a quien le creciera pelo en la palma de la mano, o sea, de ninguno, porque todos querían lo mismo... ¡Sexo!

Decididamente mi abuela estaba equivocada, hay hombres buenos como mujeres buenas y hombres malos como malvadas mujeres. Y el sexo no tiene nada que ver con todo eso. Saber disfrutar del sexo adulto entre adultos no tiene nada de malo, sucio o inmoral. Inmorales son las guerras, y la hipocresía de parte de la sociedad.

Un buen prólogo antes de mantener una relación sexual es un seguro o casi de que ésta saldrá bien, por eso es bueno aprender cosas nuevas y tener la capacidad de sorprender a nuestra pareja. Después del prolegómeno establecido ya en el artículo anterior en el que se daban unas pautas para disfrutar más del sexo con nuestra pareja, continuamos con algunos consejos más.

Cuando llegues a la habitación y estés con él a solas, no cierres la luz, es muy sensual ver la cara de tu pareja cuando disfruta del placer. Un consejo es que cubras la pequeña luz de la lamparilla con un pañuelo, de esta manera la luz se convertirá en tenue pero suficiente para veros.

Nunca descuides jugar con los pies, son la zona olvidada y sin embargo es muy excitante masajearlos con tus manos, de forma que cojas sus dedos uno a uno con delicadeza y les hagas un masaje. Luego acércate y bésalos despacito con besos cortos, de forma que él note tus labios y la punta de tu lengua en ellos. Es irresistible.

Es muy erótico ir besando a tu pareja de forma que note tu aliento sobre su piel a la vez que le vas acariciando, dale besos húmedos en los lóbulos de las orejas, los brazos y las piernas... después sopla sobre la zona mojada, sentirá una sensación muy agradable.

Toma sus manos con las tuyas y acarícialas, primero recorre el dorso y luego las palmas subiendo hasta los dedos, acarícialos uno a uno y después bésalos con suavidad. Primero una mano y después la otra, es un secreto que funciona y que pone a tu pareja a cien.

Un masaje en la espalda es "mano de santo" para conseguir lo que quieras. Haz que tu pareja se tumbe sobre la cama boca abajo, mientras tú te sientas sobre su trasero, inclínate un poco sobre él y con tus manos untadas con un aceite para masajes deslízalas sobre su espalda con movimientos circulares, empezando por la zona de la rabadilla y subiendo hacia sus hombros.

Finalmente, túmbate sobre su espalda de forma que note la temperatura de tu cuerpo sobre él y muévete suavemente como si quisieras masajear su cuerpo con el tuyo.

Después de todos estos pequeños secretillos es imposible no disfrutar plenamente de una noche de placer. Practícalos y verás los resultados.

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  • ¿Por qué no te atreves?