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Las fantasías son buenas o malas dependiendo de la percepción de la persona. Como dice el sexólogo Germán, si la fantasía se convierte en la única forma o fuente de gratificación sexual se destruye el vínculo de pareja.
En la elaboración de una fantasía, interviene de una manera muy activa, el cine. Hay escenas que quedarán flotando en la eternidad de las mentes eróticas y erógenas de miles de espectadores que por respeto a esa fantasía, no se atreverán a hacerla propia. Sin embargo en el año en que se estrenó la película "Último tango en París", todos aquellos buenos amantes se preocuparon de que siempre hubiera mantequilla en la heladera. Con "Nueve Semanas y Media", la tendencia gastronómica del erotismo se renovó con nuevos productos como miel, cerezas, leche.
El mapa del amor
Jhon Money, autor de varios libros sobre sexualidad, asegura que todos desarrollamos un mapa de amor, un mapa mental que tiene las características del amado y también las actividades sexuales y afectivas que nos resultan más eróticas.
Según este profesional, el mapa del amor es como las huellas digitales de la personalidad sexual de cada persona. Las cosas que excitan sexualmente son únicas, aunque se puedan compartir en gran medida con la pareja. Las fantasías sexuales completan el mapa del amor y agregan las pistas que le faltan, pero sobre todo -sostiene el experto- "entretienen la cabeza" y permiten la concentración en las sensaciones placenteras, sin censuras y aumentando la posibilidad de excitación erótica.
La fantasía y el deseo sexual a veces pueden aparecer juntos y ser el motor que enciende la escena sexual. Pero también se ha comprobado que las personas con bajo deseo sexual tienen pocas fantasías sexuales y muchas veces se benefician usando y construyendo fantasías de manera positiva.
¿Qué pasa con la pasión y el deseo entre dos personas que llevan juntas muchos años?
Gran parte de la actividad sexual de las parejas que conviven se transforma en sexo rutinario. Según la experta psicóloga Laura Caldiz, las parejas que conviven ven apagarse por momentos el fuego de los primeros tiempos y asisten un poco desconcertadas a una sucesión de encuentros sexuales un poco insípidos.
Caldiz asegura que a todas las parejas les pasa lo mismo con el tiempo y lo que era novedad ya no lo es, y si a esta razón se le suman la rutina del trabajo, los niños, el colegio y las tareas domésticas, no hay romanticismo ni pasión sexual que resistan tanta presión, familiaridad y cotidianiedad. Es en este punto es donde la aparición y el mantenimiento de las fantasías pueden ser una interesante manera de recuperar el erotismo.
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Fantasías sexuales: cuando la realidad no es suficiente