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Algas: más de 50 variedades

La revalorización de los productos naturales nos ha hecho descubrir las algas marinas, que poseen múltiples virtudes nutricionales.

MARTA OLIVÉ / MUJERACTUAL
Alga nori

Actualmente existen en el mercado unas 50 especies de algas comestibles, si bien en nuestras tiendas podemos encontrar sólo una pequeña muestra de ellas.

Conocidas y veneradas en países como Japón, Corea y China, las algas eran hasta hace pocos años unas auténticas desconocidas para los paladares de los occidentales. Sin embargo, estas plantas acuáticas pasaron a formar parte de la alimentación humana 10.000 años atrás sobretodo por sus propiedades nutritivas, que se unen a un sabor y textura especial. Precisamente, han sido estas últimas propiedades las que han propiciado su expansión hacia países como Alemania y Austria, que las utilizan para elaborar un pan de cereales denominado Algenbrot.

Más allá de su textura, sin embargo, el principal valor añadido de estas verduras marinas es su altísima concentración de sales minerales y oligoelementos, mientras que el contenido en hierro de algunas de sus variedades supera de sobras a las lentejas. Pero esto no es todo, ya que también son muy ricas en yodo, cobalto, calcio, fósforo, potasio y magnesio, aportando al organismo proteínas vegetales de fácil digestión. Además, y pensando en las personas que tengan colesterol, las algas no contienen grasas saturadas y sí proporcionan una buena cantidad de vitamina E y betacarotenos.

Fáciles de encontrar
Actualmente existen en el mercado unas 50 especies de algas comestibles, si bien en nuestras tiendas podemos encontrar sólo una pequeña muestra de ellas. Por ejemplo, entre las más conocidas está el alga nori, de color negruzco al secarse y que sirve para elaborar el sushi gracias su textura similar al papel. Popular es también el hijiki, con ramitas de pequeño tamaño que parecen fideos negros cuando se ponen en remojo.

Conocidas y veneradas en países como Japón, Corea y China, las algas eran hasta hace pocos años unas auténticas desconocidas para los paladares de los occidentales.
Otra variante de interés, sobretodo por su riqueza en hierro, es el alga dulse. Está demostrado que la masticaban los guerreros celtas y los vikingos para soportar las duras travesías que hacían, seguramente por su elevado contenido en nutrientes como el magnesio o el fósforo, siendo tras el nori la segunda alga más rica en proteínas.

Por su parte, el kombu tiene origen nipón y se utiliza para preparar el caldo dashi, destacando por su gran aporte de calcio, hierro, potasio y yodo. En este último componente también es la estrella el varech, mientras que la espirulina es microscópica y cuenta con más de 3.000 millones de años de historia. Tampoco cabrá despreciar el alga wakame, conocida por su agradable sabor y por regenerar la calidad de la sangre.

A destacar que la mayoría de estas algas se comercializan en seco o bien en conserva y sólo en el Pacífico se continúan consumiendo frescas por la facilidad de encontrarlas en su hábitat natural.